Más de 400 activistas propalestinos deportados por Israel tras la interceptación de una flotilla humanitaria con destino a Gaza han denunciado abusos sistemáticos durante su detención, incluyendo al menos 15 casos de agresiones sexuales, golpizas y maltrato. Canadá, Alemania y España confirmaron que sus ciudadanos sufrieron lesiones, mientras el servicio penitenciario israelí rechazó las acusaciones calificándolas de falsas y asegurando que todos los detenidos fueron tratados conforme a la ley.