Activistas de flotilla humanitaria a Gaza denuncian abusos y agresiones sexuales tras detención por fuerzas israelíes
Más de 400 activistas propalestinos deportados por Israel tras la interceptación de una flotilla humanitaria con destino a Gaza han denunciado abusos sistemáticos durante su detención, incluyendo al menos 15 casos de agresiones sexuales, golpizas y maltrato. Canadá, Alemania y España confirmaron que sus ciudadanos sufrieron lesiones, mientras el servicio penitenciario israelí rechazó las acusaciones calificándolas de falsas y asegurando que todos los detenidos fueron tratados conforme a la ley.
Activistas propalestinos que participaron en una flotilla humanitaria con destino a Gaza han denunciado haber sido sometidos a abusos graves durante su detención por parte de las fuerzas israelíes, según informaron gobiernos de varios países y los organizadores de la iniciativa.
La ministra de Asuntos Exteriores de Canadá, Anita Anand, declaró el viernes que había recibido información de sus funcionarios que detalla "el espantoso abuso de canadienses que fueron detenidos en Israel", sin proporcionar más detalles específicos. "Canadá condena inequívocamente el grave maltrato de canadienses en Israel. Los responsables de este abuso atroz deben rendir cuentas", añadió según la BBC.
Un portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores de Alemania confirmó que funcionarios consulares se reunieron con activistas alemanes a su llegada a Estambul el jueves y reportaron que varios resultaron heridos. El gobierno alemán señaló que el trato humano de sus ciudadanos es una "prioridad absoluta" y que "naturalmente esperamos una explicación completa, ya que algunas de las acusaciones que se han hecho son graves", según la fuente.
El ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, informó a periodistas que cuatro de los 44 activistas españoles recibieron tratamiento médico por lesiones.
Los organizadores de la Flotilla Global Sumud declararon el viernes que hubo "al menos 15 casos de agresiones sexuales, incluyendo violación. Disparos con balas de goma a corta distancia. Decenas de personas con huesos rotos", según el reporte de la BBC.
El servicio penitenciario de Israel rechazó categóricamente las acusaciones en un comunicado, calificándolas de "falsas y completamente sin base fáctica". "Todos los prisioneros y detenidos son retenidos de acuerdo con la ley, con pleno respeto a sus derechos básicos y bajo la supervisión de personal penitenciario profesional y capacitado", indicó la institución. "La atención médica se proporciona de acuerdo con el juicio médico profesional y conforme a las directrices del ministerio de salud", agregó.
La BBC señaló que no ha podido verificar independientemente las alegaciones. El medio también indicó que contactó al ejército israelí para obtener comentarios.
Más de 50 embarcaciones de la Flotilla Global Sumud zarparon de Turquía la semana pasada con el objetivo de romper el bloqueo marítimo israelí de Gaza y entregar alimentos y ayuda médica. El gobierno de Israel desestimó la acción como un "truco publicitario" que sirve al grupo armado palestino Hamás, y ordenó a comandos abordar los barcos al oeste de Chipre el lunes y martes, según la fuente.
Los activistas detenidos fueron transferidos a embarcaciones israelíes y llevados a una prisión israelí tras arribar al puerto de Ashdod. El jueves, 422 personas de 41 países fueron deportadas por Israel, y muchas han llegado ya a sus países de origen.
Varios activistas detallaron las alegaciones al hablar con periodistas tras ser deportados. La activista francesa Meriem Hadjal, tras regresar a París el viernes, dijo a periodistas que fue "sometida a violencia sexual y tocamientos". "Me golpearon, abofetearon, tocaron, me dieron rodillazos en las costillas, me jalaron el cabello. Estuve traumatizada durante horas", añadió según la BBC.
Dos italianos entre los activistas deportados el jueves —Alessandro Mantovani, periodista del diario Il Fatto Quotidiano, y Dario Carotenuto, miembro del parlamento por el Movimiento Cinco Estrellas— relataron su trato a periodistas a su llegada a Roma. Mantovani afirmó que fue golpeado por fuerzas israelíes después de ser llevado a una instalación de detención hecha de contenedores de envío, que describió como un "lugar de terror".
En el aeropuerto de Estambul, el activista británico Richard Johan Anderson declaró a periodistas: "Hemos sido golpeados, torturados, sistemáticamente deshumanizados, y... acabamos de tener una pequeña muestra de lo que los palestinos atraviesan todos los días".
Adalah, un grupo de derechos con sede en Israel que representa a los detenidos, indicó anteriormente que hubo "lesiones graves y generalizadas", con al menos tres personas llevadas al hospital para tratamiento. El grupo señaló que sus abogados, que hablaron con cientos de activistas en el puerto de Ashdod, recibieron "un gran número de quejas de violencia extrema" por parte de las autoridades israelíes.
A principios de semana, Israel enfrentó condena de más de 20 países, incluido el Reino Unido, en respuesta a un video compartido por el ministro de Seguridad Nacional de extrema derecha de Israel, Itamar Ben Gvir, quien supervisa el servicio penitenciario israelí y la fuerza policial.
El video mostraba a Ben Gvir burlándose de docenas de activistas mientras eran obligados a arrodillarse con las manos atadas y las frentes tocando el suelo. Los activistas también fueron vistos siendo manejados bruscamente por fuerzas de seguridad israelíes, según la fuente.
Esto provocó una rara crítica a las acciones de Ben Gvir por parte del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, quien dijo que "no están en línea con los valores de Israel".
La interceptación de la flotilla y las denuncias de maltrato ocurren en el contexto del bloqueo marítimo que Israel mantiene sobre Gaza, territorio que ha sido escenario de conflicto prolongado entre Israel y grupos palestinos. La flotilla buscaba entregar ayuda humanitaria a la población gazatí, que enfrenta restricciones en el acceso a alimentos y suministros médicos debido al bloqueo.
Las acusaciones de abuso sistemático durante la detención, que incluyen agresiones sexuales, violencia física y condiciones degradantes, han generado llamados internacionales para que se investigue el trato dado a los activistas. Varios gobiernos han exigido explicaciones completas y han advertido que los responsables deben rendir cuentas.
La situación plantea interrogantes sobre el tratamiento de detenidos en instalaciones israelíes y la respuesta internacional ante acciones que varios países consideran violatorias de derechos humanos básicos. La controversia también subraya las tensiones persistentes en torno al conflicto israelí-palestino y los esfuerzos humanitarios para asistir a la población de Gaza.




