La Generalitat, Adif, Renfe y el sindicato de maquinistas Semaf han alcanzado este jueves un acuerdo para restablecer progresivamente el servicio de Rodalies en Cataluña, paralizado durante dos días tras el accidente mortal ocurrido en Gelida (Barcelona) que costó la vida a un maquinista en prácticas y dejó 37 heridos.
El servicio de trenes de cercanías de Cataluña, que utilizan diariamente unas 400.000 personas, podrá reanudarse una vez finalicen las inspecciones extraordinarias que ya han comenzado en los trece itinerarios de toda la red, según ha informado la consellera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica, Sílvia Paneque.
Estas revisiones exhaustivas las llevarán a cabo técnicos de Adif, de Renfe y maquinistas del sindicato Semaf para garantizar la seguridad de las vías. El sindicato ha evitado fijar un momento concreto para la reanudación, aunque ha señalado que se hará "progresivamente" cuando se den las condiciones de seguridad adecuadas.
La consellera Paneque ha revelado que solo seis de los 140 maquinistas estaban dispuestos a trabajar en la mañana de este jueves, lo que imposibilitó la reanudación del servicio que estaba prevista para primera hora, tras el anuncio realizado la víspera. Esta situación llevó a la Generalitat a abrir un expediente a Renfe por la ausencia del servicio.
El accidente que desencadenó esta crisis ocurrió el martes a las 22 horas en Gelida, cuando un muro de contención de la autopista AP-7 se derrumbó como consecuencia del temporal e impactó contra la cabina de un tren de la línea R4. Fernando Huerta, un joven sevillano de 27 años que completaba en Barcelona su periodo de prácticas en Renfe, falleció en el impacto. Junto a él viajaban otras tres personas: el maquinista titular y otros dos maquinistas que resultaron heridos, uno de ellos de gravedad.
Según el ministro de Transportes, Óscar Puente, el muro cayó "en parte delante de la cabina y en parte sobre ella", dejando un "margen de maniobra nulo" para el maquinista. Puente ha reconocido que los dos accidentes mortales ocurridos en menos de 48 horas (el de Gelida y el de Adamuz, en Córdoba) están "influyendo de manera decisiva en el estado de ánimo" de los profesionales ferroviarios.
Lo más preocupante del caso es que, según ha revelado EL PAÍS, los maquinistas habían alertado por carta al departamento de recursos humanos de Renfe, cinco horas antes del accidente mortal, sobre los riesgos que estaban enfrentando durante la jornada debido al temporal. En esa misiva, el sindicato Semaf solicitaba la implementación "con carácter inmediato" de "un plan para mitigar los riesgos que venimos sufriendo desde hace años y que permita operar la línea con una seguridad que ahora mismo no existe".
El sindicato denunció que la carta quedó sin respuesta, aunque Renfe asegura que trasladó "rápidamente" a Adif esas advertencias sobre la seguridad. Un listado confeccionado por personal del sindicato Semaf, al que ha tenido acceso EL PAÍS, menciona un total de 12 incidencias a lo largo de esa jornada, incluyendo caídas de árboles, "enganchones" en las vías y otro descarrilamiento ocurrido dos horas antes del accidente mortal.
Mientras tanto, el caos ha vuelto a reinar este jueves en Cataluña sin el servicio Rodalies operativo. Se han repetido las colas en las estaciones de autobús y los atascos -de hasta 18 kilómetros- en la red de carreteras, agravados por el corte parcial de un carril en la AP-7 a la altura de Martorell, en el mismo tramo donde se produjo el desprendimiento que causó el accidente.
Para facilitar el tránsito, el Govern ha aumentado la frecuencia de líneas alternativas de transporte, ha mantenido abiertos peajes de la C-32 y ha eliminado las limitaciones de las Zonas de Bajas Emisiones. Sin embargo, las principales vías de acceso a Barcelona han registrado importantes retenciones durante toda la mañana.
En paralelo a esta crisis, el sindicato Semaf ha convocado una huelga para los días 9, 10 y 11 de febrero para exigir mayor seguridad ferroviaria. La convocatoria ha recibido el apoyo de CGT y el Sindicato Ferroviario, mientras que CCOO y UGT han optado por otro tipo de reivindicaciones que no incluyen, de momento, un paro laboral.
Esta situación se produce en un contexto especialmente delicado tras el grave accidente ferroviario ocurrido el domingo en Adamuz (Córdoba), donde ya se han confirmado 45 fallecidos tras el hallazgo de dos nuevos cuerpos este jueves. Entre las víctimas mortales hay tres mujeres de nacionalidad extranjera: una alemana, una rusa y una marroquí, según ha informado la Guardia Civil.