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Acusado de intento de asesinato contra Trump enfrenta cadena perpetua mientras Casa Blanca culpa a la izquierda

Cole Thomas Allen, de 31 años, compareció este lunes ante un tribunal federal en Washington acusado de tres delitos, incluido intento de asesinato del presidente Donald Trump, que conlleva cadena perpetua. El californiano fue detenido el sábado cuando intentó entrar armado en la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca en el hotel Hilton. La portavoz presidencial Karoline Leavitt culpó al "culto de odio de la izquierda" del ataque, mientras las autoridades revelaron que Allen planificó el asalto durante semanas y envió un manifiesto a su familia minutos antes del ataque.

INTERNACIONAL27 ABR 2026

Cole Thomas Allen compareció vestido con un mono azul en el tribunal federal E. Barrett Prettyman de Washington para una audiencia que duró unos 15 minutos, según las fuentes presentes. El acusado, acompañado de abogados asignados de oficio, se mostró sereno y respondió con voz baja a las preguntas del juez. No mostró ninguna emoción cuando escuchó que tal vez pase el resto de su vida entre rejas, ni cuando el fiscal dijo que su intención era perpetrar un asesinato político, según los testigos en la sala. Allen no se declaró culpable ni inocente. Su siguiente cita ante el juez está prevista para el 11 de mayo.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos acusa a Allen de tres delitos. El más grave es el intento de asesinato del presidente de Estados Unidos, que acarrea una pena máxima de cadena perpetua. Por los otros dos delitos —transportar un arma y munición a través de las fronteras estatales y disparar durante un episodio de violencia— pueden caerle 10 años respectivamente, según explicó el fiscal general en funciones Todd Blanche.

El director del FBI, Kash Patel, y Blanche ofrecieron una conferencia de prensa conjunta para actualizar la información oficial sobre Allen, que el sábado fue detenido por los agentes en las inmediaciones de un control de seguridad del Hilton, una planta por encima de donde se celebraba la fiesta que anualmente junta la prensa y el poder de Washington. Comparecieron acompañados de carteles con las armas confiscadas a Allen: una escopeta, una pistola y varios cuchillos.

Blanche defendió la seguridad del evento, pese a las críticas por el hecho de que el pistolero se aproximara tanto al presidente o de que el acto no tuviera la mayor consideración de seguridad con tantos miembros del Gabinete presentes. "Recordemos que no pasó de la planta superior", dijo sobre Allen. "Los cuerpos de seguridad no fallaron".

El fiscal general en funciones añadió que un "heroico agente" disparó "cinco veces" al sospechoso, pero no le alcanzó. Blanche no fue capaz de especificar cuántas balas salieron de la escopeta del sospechoso. En su interior encontraron un cartucho usado, lo que, según Blanche, indica que esta había sido disparada durante el incidente. El detalle es importante porque el acusado se enfrenta a una pena de 10 años por "disparar un arma de fuego durante un acto violento".

La fiscal de Washington Jeanine Pirro, uno de los nombramientos judiciales más polémicos de Trump en su segundo mandato, dijo que el Departamento de Justicia buscará imputarlo por más delitos. "Que no quepa duda: este fue un intento de asesinato del presidente de los Estados Unidos, en el que el acusado dejó claro cuál era su intención; y esa intención era acabar con tantos funcionarios de alto rango del Gabinete como le fuera posible", explicó la fiscal.

Pirro trazó una línea del tiempo del plan de Allen. Trump anunció que participaría en la gala a principios de marzo. El 6 de abril, Allen hizo la reserva en el hotel. El 21 salió de Los Ángeles. El 23 estaba en Chicago, y al día siguiente, en Washington. El arma la compró en California. "Y eso es importante", dijo Pirro, "porque ha cruzado fronteras estatales con un arma para cometer un delito". Por eso le pueden caer otros 10 años.

Blanche recordó que las condenas por esos crímenes son acumulativas. Patel dedicó su intervención a defender la actuación del FBI y a glosar lo poco que habían dormido sus agentes en las últimas horas. El funcionario animó a los estadounidenses a salir a la calle y agradecer personalmente a esos agentes por su labor.

En las horas siguientes al atentado fallido salieron numerosos detalles sobre Allen, californiano de 31 años, profesor, informático titulado por una prestigiosa universidad y aficionado al diseño de videojuegos. Viajó a Washington desde Torrance, la localidad de 150.000 habitantes en la que vivía, según las autoridades. El sospechoso viajó en tren de Los Ángeles a Chicago. Después hizo el resto de su travesía en autobús. En Washington se registró como huésped del hotel Hilton el viernes. Tenía prevista su salida para el domingo, pero pasó la noche detenido en el hospital en lugar de en su habitación.

El día anterior al tiroteo se registró como huésped en el hotel Hilton, donde hace 45 años otro californiano, John Hinckley Jr., que cruzó el país en un autobús Greyhound, trató de matar al presidente Ronald Reagan, al que una de sus balas le alcanzó. Bajó andando por las escaleras del hotel hasta el semisótano, donde estaba el control de seguridad de acceso a la gala, que se celebraba un piso más abajo. Llegó corriendo a toda velocidad —tanta, que Trump dijo el domingo en una entrevista en el programa 60 Minutes que "la NFL debería contratarlo"— y fue reducido por los agentes de la policía junto a las escaleras.

Minutos antes del ataque, Allen envió a sus familiares un texto que Trump definió como un "manifiesto". En el escrito, de unas mil palabras, se disculpa con los suyos y repasa algunas de las políticas de la actual Administración como las razones que le llevaron a planear su atentado fallido. "Ya no estoy dispuesto a permitir que un pedófilo, violador y traidor ensucie mis manos con sus crímenes", dice el texto atribuido a Cole, que difundió el domingo el tabloide New York Post.

La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, se despidió el viernes pasado de la prensa que cubre al presidente con motivo del inicio de la baja de maternidad por su segundo hijo. El ataque del pasado sábado hizo que Leavitt volviera este lunes a subirse al podio para hablar con los medios. Aprovechó la oportunidad para culpar al "culto de odio de la izquierda" del ataque contra el presidente de Estados Unidos.

"Nadie en los últimos años se ha enfrentado a más balas ni a más violencia que Trump", dijo Leavitt en la Casa Blanca. "Esta violencia política surge de una demonización sistémica que incluye a parte de los demócratas y ciertos medios. Esta retórica de odio, constante y violenta, dirigida contra el presidente Trump día tras día, durante 11 años, ha contribuido a legitimar esta violencia y nos ha conducido a este momento sombrío", añadió.

Leavitt habló de "aquellos que, de manera constante y falsa, tildan al presidente —y lo calumnian— de fascista o de amenaza para la democracia". "Comparándolo con Hitler con el único fin de obtener réditos políticos, están alimentando este tipo de violencia". Para la portavoz, los puntos del manifiesto que, según la investigación, escribió el sospechoso antes del ataque coinciden con muchos de los de la izquierda en Estados Unidos. Y quiso probarlo repasando algunas declaraciones recientes de políticos demócratas.

La portavoz pidió que cesaran "las mentiras y difamaciones delirantes contra el presidente, su familia y sus partidarios" que, argumentó, "han llevado a personas desquiciadas a creer cosas descabelladas, y estas se ven incitadas a cometer actos de violencia a causa de esas palabras. Esto tiene que terminar".

Leavitt se refirió asimismo a la polémica sobre el monólogo del cómico Jimmy Kimmel, que hace días hizo un chiste sobre Melania Trump. La primera dama pidió este lunes en X a su empleadora, ABC, que despidieran al presentador. La portavoz de la Casa Blanca declaró: "¿Quién, en su sano juicio, dice que una esposa estaría radiante ante el posible asesinato de su amado esposo?".

Estaba previsto que Allen se enfrentara a dos delitos por su ataque fallido contra el presidente de Estados Unidos, que sobrevivió en 2024 a dos intentos de asesinato, y otros altos cargos de su Administración. Eran los de ataque armado contra un agente federal y el de uso de un arma de fuego para perpetrar un delito violento. El Departamento de Justicia de Estados Unidos había avisado su previsión de imputarle por más delitos que esos dos. Y así acabó siendo.

La jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles, comunicó este lunes su intención de convocar esta semana una reunión con el equipo de operaciones de la Casa Blanca, el Servicio Secreto y los altos mandos del Departamento de Seguridad Nacional para abordar los protocolos de seguridad y las mejores prácticas para los eventos de gran envergadura en los que participe Trump.

Esta primavera y el principio del verano se presenta como un tiempo cargado de fechas sensibles, por los grandes eventos conmemorativos del 250º aniversario de la independencia de Estados Unidos. Esta misma semana, Washington acoge la visita de Estado de Carlos III de Inglaterra, y los protocolos de seguridad para esa cita se han reforzado a raíz de los acontecimientos del pasado sábado.

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