Dos mujeres enterradas abrazadas en una cueva del sur de Italia hace más de 12.000 años eran madre e hija, y la adolescente padecía una rara enfermedad genética que acortó severamente sus extremidades, según reveló un análisis de ADN publicado en enero de 2026. El hallazgo constituye el diagnóstico genético más antiguo jamás identificado en un ser humano y plantea interrogantes sobre cómo las comunidades de la Edad de Hielo cuidaban a sus miembros más vulnerables.