

Millones de registros médicos y datos de defunciones desaparecieron en varios países africanos cuando Estados Unidos recortó la financiación de su ayuda sanitaria global a principios de 2025. Una nueva alianza entre la OMS y la Unión Europea, financiada con ocho millones de euros, busca revertir esta situación y devolver a los países africanos el control sobre su información sanitaria.
Cuando Estados Unidos recortó la financiación de su ayuda sanitaria global tras el cierre de USAID, su agencia de cooperación a principios de año, millones de registros de defunciones y datos clínicos desaparecieron casi de la noche a la mañana en varios países africanos, borrando del mapa estadístico a miles de personas. "Llamé a ministros que me dijeron: 'No tenemos acceso a nuestros propios datos'", denunció en Berlín la semana pasada el doctor Jean Kaseya, director del Centro Africano de Control y Prevención de Enfermedades (Africa CDC), durante el World Health Summit (Cumbre Mundial de la Salud).
Muchos hospitales perdieron el acceso a sus propios historiales y los sistemas de vigilancia de epidemias o infecciones quedaron paralizados porque las suscripciones a la nube dejaron de pagarse o porque el personal encargado de registrar y analizar los datos perdió su trabajo, lo que evidenció la vulnerabilidad de depender de recursos externos.
Una nueva alianza entre la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Unión Europea (UE) alcanzada la semana pasada —y financiada con ocho millones de euros— busca revertir ese vacío, reforzando los sistemas digitales de salud en África subsahariana y devolviendo a los países la soberanía que reclaman sobre sus datos sanitarios.
## Un problema global con impacto desproporcionado
Cada año mueren en el mundo unos 90 millones de personas. De la mitad de ellas, unos 45 millones, no se sabe exactamente las causas, porque sus muertes o el motivo del deceso no figuran en ningún registro oficial. En África subsahariana, la situación es aún más extrema: apenas una de cada 10 muertes se registra oficialmente, según la OMS, por lo que el apagón digital provocado tras el cierre de USAID supuso un golpe en una situación ya muy precaria.
La OMS confirma el impacto que provocó la desaparición de los datos sanitarios en África. "En los primeros meses de 2025 detectamos fallos críticos en sistemas de salud de seis regiones, sobre todo en África", explica Alan Labrique, director de Innovación Digital de la OMS. "Algunos hospitales perdieron el acceso a sus historiales clínicos porque las suscripciones a las plataformas en la nube dejaron de pagarse; otros dejaron de registrar muertes porque el personal técnico fue despedido o el hardware fue retirado. En ciertos países, los sistemas de vigilancia epidemiológica quedaron paralizados durante semanas", detalla.
"Sin datos fiables, los gobiernos no pueden diseñar políticas efectivas ni dirigir los recursos donde más se necesitan, porque cuando no sabemos quién muere ni por qué, los gobiernos caminan a ciegas", advierte Mary-Ann Etiebet, directora ejecutiva de Vital Strategies, una organización sin ánimo de lucro que busca reforzar los sistemas de salud pública mundial.
## Datos que salvan vidas
"El dato de la muerte es una fuente de vida", resume Betsy Fuller, del equipo de salud pública de Bloomberg Philanthropies, que la semana pasada dio un nuevo impulso en el World Health Summit a su iniciativa Data for Health (Datos para la salud), que en la última década ha ayudado a más de 80 países a mejorar sus registros de nacimientos y defunciones. "Por cada dólar invertido en fortalecer los sistemas de datos, los países obtienen 32 en beneficios netos: mejores políticas, sistemas más fuertes y comunidades más sanas", añade Fuller.
Conocer con precisión por qué muere la población salva vidas, coinciden los expertos consultados. En Bangladés, por ejemplo, "los registros de defunciones permitieron descubrir que el cáncer de cuello uterino era la segunda causa de muerte entre mujeres en Daca", explica Chloe Harvey, experta en estadística de la Comisión Económica y Social de la ONU para Asia y el Pacífico. "Gracias a esa información, el Gobierno priorizó la vacunación contra el virus del papiloma humano y en un año se inmunizaron 1,2 millones de niñas", explica.
## Avances significativos en África
Zambia es uno de los países que más ha avanzado en el registro de defunciones en África subsahariana. En 2015 solo se registraba el 24% de las muertes. Hoy el porcentaje supera el 40%. "Es un salto enorme y tiene un impacto real", señala Paul Zulu, director de prevención y preparación del Instituto Nacional de Salud Pública de Zambia. La digitalización ha permitido integrar los certificados médicos de defunción en un sistema electrónico, el SmartCare, conectado con el registro nacional. "Antes los datos tardaban meses en llegar; ahora los tenemos en una semana. Podemos identificar en qué zonas están muriendo más personas, de qué edad y por qué causa".
Ese conocimiento se traduce en decisiones concretas. Durante los recientes brotes de cólera que ha sufrido el país, las autoridades utilizaron los datos de defunciones para mapear los "puntos calientes" y enviar allí equipos médicos y centros de rehidratación oral y desarrollar programas específicos de agua y saneamiento. "En lugar de repartir fondos a ciegas, sabemos dónde están los riesgos y actuamos con precisión. Contar las muertes sirve, literalmente, para salvar vidas", afirmó Zulu.
El país también ha formado a más de 5.000 médicos en certificación médica de causa de muerte. "Sin personal capacitado, los datos no sirven", explica Zulu. Y añade: "El Gobierno paga los salarios; los donantes ayudan con la tecnología. Así aseguramos sostenibilidad".
## Soluciones innovadoras: autopsias verbales
En las Islas Salomón, un país de cerca de mil islas dispersas en el Pacífico, el desafío era aún mayor que en Zambia. "El 80% de las muertes ocurrían en comunidades sin acceso a hospitales. Ni siquiera existía un sistema organizado para recoger esos datos", recuerda Hafiz Chowdhury, asesor técnico de la Fundación para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC). En 2016, con apoyo técnico y financiero internacional, el país comenzó a aplicar "autopsias verbales", una suerte de entrevistas estructuradas a familiares o vecinos para determinar la causa probable de fallecimiento.
El cambio ha sido radical. Los datos revelaron, según Chowdhury, que, a diferencia de lo que se creía, las enfermedades no transmisibles, como diabetes o cardiopatías, ya causaban casi la mitad de las muertes, aunque las infecciosas seguían representando un 40%. "Antes dependíamos de modelos teóricos; ahora tenemos datos reales", explica el experto. Esa información ha permitido rediseñar las prioridades del sistema sanitario y reforzar tanto la atención hospitalaria como la vigilancia comunitaria.
## Hacia un nuevo modelo de cooperación sanitaria
Labrique insiste en la importancia de la "soberanía digital". "No se trata solo de perder datos: es perder memoria sanitaria, capacidad de respuesta y soberanía. Si un país no controla su infraestructura digital, está a merced de quien la financia", explica. Por eso, insiste, "las inversiones deben ir a construir sistemas nacionales, con servidores locales, personal formado y legislación propia sobre privacidad y uso de los datos. Sin una infraestructura digital esencial, resiliente y gestionada localmente, los países quedan literalmente a oscuras".
Esta visión coincide con la propuesta de varias organizaciones vinculadas a la sanidad internacional y el desarrollo, que han planteado una nueva estrategia para abordar las enfermedades tropicales desatendidas con un enfoque "sostenible, menos dependiente y más equitativo", que debería ser dirigido por los programas de salud nacionales de África y contar con el apoyo de la OMS.
Soraya Aybar, directora de África Mundi, señaló durante una conferencia de prensa que "el sector de la salud global enfrenta un momento crucial que requiere un cambio de paradigma. Los recortes de fondos de Reino Unido en 2021 y, más recientemente, de USAID han supuesto un duro golpe al sistema de cooperación internacional y a los mecanismos que sostienen actividades vitales para millones de personas".
A pesar de estos desafíos, las organizaciones ven una oportunidad para "descolonizar" la salud global y enfocarse en las necesidades locales, resaltando la importancia de que los países africanos tomen la delantera en la gestión y erradicación de estas enfermedades.
"Durante muchos años se han implementado programas basados en intereses externos -de países, empresas u organizaciones- que han generado duplicidades y un uso ineficiente de los recursos. Es esencial construir una alianza similar a Alianza Gavi, que coordine a todos los actores bajo el liderazgo de los ministerios de Sanidad nacionales. Necesitamos un modelo más horizontal, de escucha activa y cooperación", agregó Aybar.
Las organizaciones reconocen los avances significativos logrados, pero advierten que el modelo actual no es sostenible a largo plazo debido a la disminución de la financiación global. Proponen avanzar hacia un modelo "híbrido" que aligere la deuda externa mientras se promueve la inversión social, con un enfoque centrado en las personas y las comunidades afectadas.