

Productores de Guanajuato, Michoacán y Jalisco mantienen protestas por 48 horas reclamando un precio de 7.200 pesos por tonelada de maíz, mientras el Gobierno propone 6.050 pesos, generando un conflicto que paraliza el tráfico en 22 estados de México.
Los agricultores mexicanos han iniciado una protesta masiva que evidencia la tensión entre el sector agrícola y el Gobierno de Claudia Sheinbaum. El conflicto se centra en el precio del maíz, un producto fundamental para la economía y la cultura mexicana.
Los productores de las regiones del Bajío exigen 7.200 pesos por tonelada de maíz, mientras que el Gobierno mexicano propone 6.050 pesos, un precio que según los agricultores apenas cubre los costos de producción. Julio Berdegué, secretario de Agricultura, argumentó que la oferta gubernamental representa un 25% más que el precio del mercado internacional.
El bloqueo de carreteras ha generado un impacto significativo en la economía nacional. Decenas de tractores han interrumpido el tránsito en las principales vías del centro del país, afectando el movimiento de mercancías y dejando varados a cientos de automovilistas.
La protesta refleja problemas estructurales en la política agrícola mexicana. Desde la administración de Andrés Manuel López Obrador, se han implementado políticas que benefician principalmente a pequeños productores, quienes representan solo el 24% de la producción nacional.
Juan Carlos Anaya, del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas, señala que la propuesta actual apenas entregaría un 11% de utilidad a los agricultores, lo cual resulta insuficiente. La situación se complica por el Tratado México-Estados Unidos-Canadá (TMEC), que obliga a fijar precios según la Bolsa de Chicago.
La protesta ha comenzado a expandirse. Productores de Sinaloa se han unido al movimiento, y algunos líderes agropecuarios han sugerido medidas más radicales como el cierre de aduanas para aumentar la presión sobre el Gobierno.
Baltazar Valdez, presidente de Campesinos Unidos de Sinaloa, declaró: "Rechazamos ese precio propuesto, porque apenas recuperaríamos la inversión, y no estamos dispuestos a seguir subsidiando a la industria".
Hasta el momento, no se ha concretado una reunión entre los líderes agrícolas y miembros del Gabinete de Sheinbaum, manteniendo la tensión en su punto máximo. La protesta continúa, bloqueando carreteras en 22 estados y amenazando con expandirse, en un conflicto que podría tener profundas implicaciones para la economía agrícola mexicana.