La Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV) de Alemania advierte que los servicios de inteligencia iraníes han intensificado sus operaciones en territorio alemán, dirigidas principalmente contra disidentes, periodistas y opositores al régimen, según informó la agencia a Deutsche Welle (DW).
Las autoridades de inteligencia alemanas han expresado su preocupación por el incremento de las actividades de espionaje y persecución transnacional por parte de los servicios secretos iraníes en Alemania, un país donde residen aproximadamente 295.000 personas con raíces iraníes, según datos de la Oficina Federal de Estadística alemana correspondientes a 2024.
La Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV), el servicio de inteligencia interior alemán, advirtió en respuesta a una consulta de DW que "puede suponerse que los servicios de inteligencia iraníes aumentarán su persecución en el extranjero, en parte debido a los acontecimientos actuales".
Según la BfV, "las medidas de represión transnacional por parte de los servicios de inteligencia iraníes contra organizaciones disidentes e individuos de la diáspora incluyen espionaje dirigido, desacreditación, intimidación, amenazas e incluso el uso de la violencia". El objetivo de estas acciones, añadió la agencia, es "suprimir las actividades de oposición y coaccionar la cooperación para espiar a la oposición al régimen en el extranjero".
Las actividades de espionaje iraní en Alemania no son meramente informativas, sino que según la BfV, "a menudo sirven para planificar actividades terroristas patrocinadas por el Estado, incluido el secuestro o incluso el asesinato de la persona objetivo".
Un caso emblemático citado por las autoridades alemanas es el de Jamshid Sharmahd, ciudadano germano-iraní que fue secuestrado durante un viaje a un país vecino de Irán en 2020 y, según informes iniciales, ejecutado cuatro años después. Informes posteriores indicaron que había fallecido poco antes de la ejecución planificada.
La BfV ve un patrón en este tipo de operaciones: "Puede suponerse que Irán continuará arrestando a ciudadanos occidentales bajo pretextos fabricados y utilizándolos como moneda de cambio en una especie de 'política de rehenes'".
En respuesta a la muerte de Jamshid Sharmahd en 2024, el gobierno alemán cerró los tres consulados generales iraníes en Frankfurt am Main, Múnich y Hamburgo. Parte del personal diplomático tuvo que abandonar Alemania, limitando la presencia diplomática iraní en el país a su embajada en Berlín.
Las autoridades alemanas advierten que los servicios de inteligencia iraníes también han incorporado el ciberespionaje a su repertorio desde al menos 2013. Estas operaciones cibernéticas no solo persiguen intereses económicos, sino que también intentan intimidar a quienes el régimen considera sus peores enemigos: personas comprometidas con la libertad de expresión y los derechos humanos.
"Esto implica atacar las cuentas privadas de correo electrónico y redes sociales de miembros de la diáspora. Los servicios de inteligencia iraníes pueden entonces utilizar los datos robados para crear perfiles de movimiento de los afectados, investigar su vida cotidiana y descubrir sus redes privadas y profesionales", explicó la BfV a DW.
Las actividades de inteligencia iraníes en Alemania van más allá del espionaje industrial y la vigilancia de la diáspora opositora. En noviembre de 2022, una escuela ubicada en el barrio de la sinagoga de Bochum (Renania del Norte-Westfalia) fue dañada por un artefacto incendiario. Al año siguiente, el Tribunal Regional Superior de Düsseldorf condenó a un hombre a varios años de prisión por el delito. El tribunal determinó que el ataque había sido planificado por una agencia gubernamental iraní.
En contraste con estas acusaciones, medios estatales iraníes como Press TV han presentado una narrativa diferente sobre las recientes protestas en Irán, afirmando que manifestaciones pacíficas por reivindicaciones económicas fueron "secuestradas por agencias extranjeras con la intención de sembrar el caos". Según esta versión, las protestas habrían sido manipuladas por operativos de la CIA y el Mossad como parte de un proyecto de "cambio de régimen".
Las tensiones entre Irán y Occidente se han intensificado en el contexto de las protestas de 2025-2026 en Irán, que según Wikipedia han provocado entre 2.000 y 20.000 muertes, convirtiéndolas en una de las mayores masacres en la historia moderna de Irán. Mientras el gobierno iraní defiende su respuesta de seguridad y retrata los disturbios como violentos o respaldados por potencias extranjeras, figuras de la oposición y activistas acusan al gobierno de ordenar asesinatos masivos.
Los gobiernos occidentales, incluido el alemán, han condenado el uso reportado de munición real y las muertes masivas, pidiendo rendición de cuentas e investigaciones independientes, además de advertir sobre consecuencias diplomáticas o económicas.