El Bundestag alemán aprobó el 26 de marzo de 2026 una ley que prohíbe a las estaciones de servicio aumentar los precios de combustible más de una vez al día, en respuesta al impacto de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán que ha disparado los costos energéticos. La medida, que permite multas de hasta 100.000 euros por incumplimiento, busca frenar el fenómeno de aumentos rápidos y reducciones lentas que ha afectado a los consumidores alemanes.