

La justicia federal de la provincia de Córdoba confirmó la identificación de los restos de 12 personas desaparecidas durante la última dictadura militar argentina (1976-1983), encontrados en el predio militar La Perla, uno de los mayores centros clandestinos de detención, tortura y exterminio del país. El hallazgo se produce días antes del 50° aniversario del golpe militar y contradice el discurso negacionista que ha ganado espacio en Argentina bajo el gobierno de Javier Milei.
El Juzgado Federal Número 3 de Córdoba, a cargo de Miguel Hugo Vaca Narvaja, informó este martes sobre la identificación genética de 12 personas cuyos restos fueron hallados en excavaciones realizadas en 2025 en el sitio denominado Loma del Torito, perteneciente a la Guarnición Militar de la Calera, según precisó la nota oficial del tribunal.
Los trabajos de análisis antropológicos forenses fueron realizados por el Equipo Argentino de Antropología Forense en colaboración con el Instituto de Medicina Forense del Poder Judicial de la Provincia de Córdoba, según informó la justicia federal. Las autoridades judiciales señalaron que procederán a dar mayor información una vez finalice el proceso de notificación a los familiares directos de las personas identificadas.
La Perla funcionó como centro clandestino de detención entre 1976 y 1983 en las afueras de la ciudad de Córdoba, a 700 kilómetros de Buenos Aires, según El País. Fue uno de los centros de detención más grandes del país y el mayor por fuera de la zona de Buenos Aires, según la misma fuente.
Según investigaciones del Archivo Provincial de la Memoria, se estima que por ese lugar pasaron entre 2.200 y 2.500 personas, la mayoría de las cuales continúan desaparecidas. El lugar estuvo a cargo del exgeneral Luciano Benjamín Menéndez, uno de los militares con más poder en aquella época, que antes de morir había acumulado 13 condenas a cadena perpetua por 3.000 casos de torturas, secuestros y asesinatos, según El País.
De acuerdo con un informe de organizaciones de derechos humanos elaborado en base a testimonios de sobrevivientes, el secuestro, las torturas físicas, la permanencia en el campo en condiciones inhumanas y las vejaciones sexuales eran algunas de las técnicas que formaban parte de la metodología aplicada para destruir física y psicológicamente a las personas llevadas a La Perla, que eran fundamentalmente militantes de organizaciones de izquierda, según El País.
La mayoría de las veces, los secuestrados eran trasladados en camiones del Ejército para su fusilamiento en zonas aledañas, una práctica que era nombrada por los responsables del lugar como "ir al pozo", según la misma fuente. Todos los oficiales del centro participaron en algún fusilamiento, con el fin de establecer un pacto de sangre tácito que garantizara el silencio y la impunidad de los crímenes, según El País.
Para este año está planificado retomar las tareas de prospección y excavación del área hasta su culminación, según informaron las autoridades judiciales. El Equipo Argentino de Antropología Forense resaltó la importancia de que las familias de personas desaparecidas que ya aportaron sus muestras de sangre actualicen sus datos de contacto.
Desde su fundación poco después de recuperada la democracia, este equipo interdisciplinario ha rastreado más de un centenar de cementerios, excentros clandestinos de detención y sitios furtivos de inhumación en busca de los cuerpos que los militares hicieron desaparecer y cuyo paradero nunca han querido revelar, según El País. A lo largo de más de 40 años de historia, han logrado identificar los restos de más de 800 personas que estaban desaparecidas, lo que permite a las familias cerrar la búsqueda y despedir a su ser querido, además de ampliar el conocimiento sobre el conjunto de víctimas de desaparición forzada, según la misma fuente.
Los nuevos hallazgos representan un revés para las ideas negacionistas que, alentadas por miembros del Gobierno de Javier Milei, comenzaron a permear en los últimos años, según El País. Es una nueva evidencia concreta de un sistema de terrorismo estatal que confronta con el discurso que intenta suavizarlo, según la misma fuente.
El hallazgo se produce a pocos días del 50° aniversario del inicio de la última dictadura militar argentina, que comenzó con el golpe militar que derrocó al gobierno de María Estela Martínez de Perón en 1976 y se extendió hasta 1983. La identificación de estos 12 cuerpos añade evidencia forense al registro histórico de las violaciones sistemáticas de derechos humanos cometidas durante ese período, en un momento en que sectores del gobierno actual cuestionan la magnitud y naturaleza de los crímenes de la dictadura.