Arqueólogos descubren estructura misteriosa del siglo VII a.C. en el delta del Nilo egipcio
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Arqueólogos descubren estructura misteriosa del siglo VII a.C. en el delta del Nilo egipcio

Un equipo de investigadores del Instituto Nacional de Investigación de Astronomía y Geofísica de Egipto y la Universidad de Kiel de Alemania descubrió lo que podría ser un templo secundario o una gran tumba del siglo VII o VI a.C. en el sitio arqueológico de Buto, en el noroeste del delta del Nilo. El hallazgo, que mide aproximadamente 20 por 24 metros, fue posible gracias a una combinación de imágenes satelitales y tomografía de resistividad eléctrica, revelando numerosos artefactos religiosos y amuletos que datan de la dinastía 26 de Egipto, según un estudio publicado en la revista Applied Geophysics.

ARTE Y CULTURA27 MAR 2026

El sitio arqueológico de Buto, también conocido como Tell el-Fara'in, ha presentado históricamente desafíos significativos para la investigación y excavación debido a las inundaciones frecuentes en el delta del Nilo, según Popular Mechanics. Para superar estas dificultades, el equipo internacional implementó un enfoque tecnológico múltiple que combinó imágenes satelitales, tomografía de resistividad eléctrica y perforaciones estratégicas de pozos de sondeo.

La estructura descubierta tiene dimensiones de aproximadamente 65 pies por 80 pies (cerca de 20 por 24 metros) y corresponde al período saíta, también conocido como la dinastía 26 de Egipto, según el estudio publicado en Applied Geophysics. Los investigadores señalaron que el sitio tiene una historia ocupacional compleja que abarca desde el período predinástico hasta la era islámica temprana.

"Los resultados de este estudio demuestran la efectividad de combinar mediciones geofísicas y datos de teledetección, lo que dio una visión muy precisa en la detección de asentamientos enterrados en una región compleja", escribieron los autores del estudio, según Popular Mechanics.

La metodología empleada por el equipo comenzó con el uso de imágenes satelitales y software de procesamiento de datos para localizar indicaciones de estructuras enterradas. Posteriormente, aplicaron tomografía de resistividad eléctrica para aumentar las posibilidades de exponer características subsuperficiales significativas. Esta tecnología utiliza corrientes eléctricas enviadas entre estacas metálicas para crear un modelo de estudio tridimensional similar a una tomografía computarizada subterránea, según la fuente.

Los pozos de sondeo perforados para probar el sitio revelaron "numerosos artefactos religiosos y amuletos" dentro de la estructura, según Popular Mechanics. Entre los hallazgos más destacados se encuentra un amuleto que presenta una criatura híbrida, una combinación de babuino, halcón y enano Pataikos. También se descubrió un amuleto de piedra caliza que representa a la diosa Wadjet de Buto.

El equipo desenterró múltiples representaciones de deidades egipcias, incluyendo un amuleto de la diosa Isis amamantando a los dioses Horus y Bes, y otro que representa a Horus niño que habría sido usado como collar. Además, los investigadores encontraron una pequeña vasija de ofrendas, un relieve tallado de Hathor y estatuas en posiciones sexuales, según la fuente.

Entre los descubrimientos más significativos se encuentra un escarabajo de esteatita que lleva el nombre del rey Tutmosis III, probablemente utilizado como sello, que los investigadores consideraron uno de los hallazgos más importantes de todo el lote, según Popular Mechanics.

El equipo rastreó fácilmente la presencia de restos de material arqueológico ptolemaico o romano, incluyendo ladrillos de barro, escombros de piedra caliza y fragmentos de cerámica, en las capas superiores. A profundidades de 10 a 20 pies (aproximadamente 3 a 6 metros), descubrieron el templo o tumba con paredes de casi 40 pies (12 metros) de ancho asentadas sobre una cimentación de arena. Los investigadores creen que hay una capa aún más antigua debajo también, según la fuente.

El equipo infirió del descubrimiento que grandes secciones del sitio fueron niveladas o modificadas intencionalmente para facilitar las actividades de construcción. La uniformidad y profundidad de la capa de cimentación sugieren un trabajo de preparación significativo, posiblemente como parte de un extenso esfuerzo de planificación urbana durante el período saíta. La técnica de nivelación artificial, que puede haber sido altamente compleja para la época, habría sido clave para estabilizar cualquier estructura en esa área, según Popular Mechanics.

Un hallazgo adicional mostró una brecha de 1.500 años en la ocupación del sitio, probablemente debido al desplazamiento de las aguas. Durante el reasentamiento, la habitación se desplazó hacia el este a tierras previamente desocupadas, marcadas por pequeñas estructuras y hornos. Durante el período saíta, todo el montículo de Buto probablemente ya estaba en uso, escribió el equipo, con fragmentos de cerámica de la época encontrados en toda el área, según la fuente.

Los investigadores dijeron que la ocupación real fue probablemente más robusta de lo que muestran las características arquitectónicas actuales, aunque realizar más escaneos con sus nuevos métodos puede arrojar aún más luz sobre qué más está enterrado en el área, según Popular Mechanics.

El sitio de Buto ha sido objeto de interés arqueológico durante décadas debido a su importancia histórica en el antiguo Egipto. La combinación de tecnologías modernas de detección remota con métodos tradicionales de excavación representa un avance significativo en la capacidad de los arqueólogos para investigar sitios complejos y estratificados sin recurrir inmediatamente a excavaciones extensas que podrían dañar estructuras frágiles.

El descubrimiento subraya la importancia del período saíta en la historia egipcia, una época de renacimiento cultural y político que precedió a la conquista persa de Egipto. La dinastía 26, que gobernó desde aproximadamente 664 a.C. hasta 525 a.C., fue la última gran dinastía nativa antes de las sucesivas conquistas extranjeras.

La presencia de múltiples amuletos y artefactos religiosos sugiere que la estructura tenía una función ceremonial o funeraria significativa. Los amuletos que representan deidades como Isis, Horus, Bes y Wadjet eran comunes en contextos religiosos y funerarios del antiguo Egipto, utilizados tanto para protección en vida como en el más allá.

El hallazgo del escarabajo con el nombre de Tutmosis III, un faraón de la dinastía 18 que gobernó aproximadamente mil años antes del período saíta, indica que el sitio pudo haber tenido importancia religiosa o administrativa durante múltiples períodos de la historia egipcia, o que objetos antiguos fueron reutilizados o venerados en épocas posteriores.

Los investigadores planean continuar con estudios adicionales del sitio utilizando las mismas técnicas que condujeron a este descubrimiento. La capacidad de crear mapas tridimensionales detallados del subsuelo sin excavación extensiva permite a los arqueólogos planificar intervenciones más precisas y minimizar el riesgo de daño a estructuras antiguas.

Este descubrimiento se suma a una serie de hallazgos arqueológicos significativos en Egipto en años recientes, demostrando que el país aún alberga secretos históricos por descubrir a pesar de más de dos siglos de investigación arqueológica intensiva. La aplicación de tecnologías modernas a sitios conocidos está revelando capas de historia previamente inaccesibles.

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