La residencia de Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, fue atacada el mes pasado con un cóctel molotov y posteriormente con disparos de arma de fuego en San Francisco, según reporta Complete AI Training. Los incidentes marcan un punto de inflexión en la percepción pública sobre la concentración del desarrollo de inteligencia artificial en manos de cinco empresas y sus líderes, ninguno de los cuales fue elegido democráticamente para controlar tecnologías que moldearán el futuro económico, social y cognitivo de Estados Unidos.