Los vehículos conectados a internet recopilan información detallada sobre ubicación, hábitos de conducción, peso y hasta expresiones faciales de los conductores, según revelan análisis de políticas de privacidad de fabricantes. Empresas como General Motors vendieron estos datos a aseguradoras, provocando aumentos en primas de hasta 21% para algunos conductores estadounidenses, según reportes de la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos.