Nuevos materiales como estructuras metalorgánicas, nanomateriales y enzimas de ADN están revolucionando la detección de uranio en sistemas acuáticos, ofreciendo alternativas más económicas y rápidas que los métodos tradicionales de laboratorio, según una revisión científica publicada en 2026. Estos avances responden a la necesidad urgente de monitorear el uranio, elemento radiactivo que representa riesgos significativos para la salud humana y el medio ambiente.