Bacterias resistentes a antibióticos saltan entre mascotas y humanos, advierten científicos
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Bacterias resistentes a antibióticos saltan entre mascotas y humanos, advierten científicos

Investigadores de universidades chinas han descubierto evidencia genética de que la Acinetobacter baumannii, una bacteria multirresistente clasificada como "Prioridad 1" por la Organización Mundial de la Salud, se transmite entre mascotas y humanos con mayor facilidad que desde el ganado. El análisis de 509 muestras bacterianas de animales en 17 países reveló que gatos, perros y caballos portan cepas genéticamente casi idénticas a las que infectan a pacientes en hospitales cercanos, con similitud genómica superior al 99 por ciento.

SALUD26 JUL 2026

En 2022, un lote de embriones de pollo y pato que murieron antes de eclosionar llegó a un laboratorio veterinario en China para análisis. Los investigadores encontraron en el tejido cerebral de estos embriones la Acinetobacter baumannii, un patógeno conocido por devastar unidades de cuidados intensivos hospitalarios debido a su resistencia incluso a antibióticos de último recurso.

Lo que hace particularmente preocupante este hallazgo es que la bacteria está siendo reconocida cada vez más como zoonótica, es decir, capaz de transmitirse entre animales y personas. Aunque durante años se ha sospechado que el ganado podría jugar un papel en la propagación de resistencia a medicamentos en superbacterias, este nuevo estudio sugiere que la amenaza real proviene de un lugar más cercano: nuestras mascotas.

El equipo de investigadores liderado por Xiangkuan Zheng de la Universidad Agrícola de Nanjing, junto con colegas del Instituto de Tecnología de Wuhu y la Universidad de Medicina China de Nanjing, realizó un análisis exhaustivo de datos genéticos. Recopilaron información de 509 muestras de A. baumannii de animales en 17 países, abarcando 33 especies diferentes, desde cigüeñas blancas en Polonia hasta gatos, perros y caballos en clínicas veterinarias de toda Europa.

Los hallazgos fueron categóricos. Los investigadores dividieron las bacterias A. baumannii aisladas de animales en dos grupos distintos: un grupo con alta resistencia antimicrobiana dominado por hospedadores como caballos, gatos y perros, y un grupo con baja resistencia dominado por ganado, aves de corral y vida silvestre. Esta distinción resultó ser la clave para entender el riesgo real.

Utilizando un sistema de clasificación que agrupa cepas relacionadas de A. baumannii en "clones internacionales" —las mismas líneas genéticas responsables de brotes hospitalarios en todo el mundo— el equipo descubrió que varios de estos clones, incluyendo uno denominado ST25, aparecían repetidamente en animales de compañía. El clon ST25 fue encontrado en nueve especies animales diferentes, principalmente gatos, perros y caballos.

La similitud genética resultó alarmante. Las bacterias de gatos, perros y caballos resultaron ser genéticamente casi indistinguibles de las cepas que infectan a personas en hospitales cercanos, con puntuaciones de similitud genómica superiores al 99 por ciento, y en algunos casos superando el 99,5 por ciento. En contraste, el ganado, las aves de corral y los animales salvajes portaban cepas que eran parientes mucho más distantes, típicamente solo 97 a 98 por ciento similares a las cepas humanas.

"Nuestro estudio sugiere que A. baumannii tiene un mayor potencial de transmisión entre animales de compañía y humanos en comparación con ganado, aves de corral y vida silvestre", escribieron los investigadores en la revista Applied and Environmental Microbiology. "Este potencial elevado puede estar relacionado con el contacto cercano de los animales de compañía con los humanos".

Un descubrimiento particularmente inquietante fue que gatos y perros portaban genes de resistencia que el ganado nunca debería tener. Los aislados de animales de compañía presentaban dos genes que hacen que las bacterias sean resistentes a carbapenemes, los antibióticos a los que recurren los médicos cuando nada más funciona y que están completamente prohibidos en la ganadería. Esos mismos genes de resistencia no aparecieron en ninguna de las muestras de ganado, aves de corral o vida silvestre.

Es importante aclarar que este hallazgo no significa que su perro o gato le haya transmitido una infección hospitalaria, ni que vaya a hacerlo. No existe evidencia directa de que la bacteria haya saltado de una mascota específica a una persona específica. Lo que el estudio proporciona es un rastro genético que sugiere que la oportunidad existe y ha existido durante algún tiempo.

El año pasado, la Sociedad Americana de Microbiología publicó un artículo explorando el vínculo emergente entre bacterias resistentes a antibióticos en mascotas y humanos, señalando específicamente la necesidad de más muestreo de patógenos específicos de especies para ayudar a comprender mejor el panorama en el futuro.

Aunque este último estudio proporciona pistas importantes, aún hay un largo camino por recorrer. Los próximos pasos implican más muestreo de patas, plumas, cascos y de los humanos que están junto a ellos, para determinar con qué frecuencia y facilidad esta bacteria hospitalaria se transmite entre especies.

La investigación ha sido publicada en Applied and Environmental Microbiology, una revista científica de referencia en microbiología ambiental y aplicada.

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Investigadores de universidades chinas han descubierto evidencia genética de que la Acinetobacter baumannii, una bacteria multirresistente clasificada como "Prioridad 1" por la Organización Mundial de la Salud, se transmite entre mascotas y humanos con mayor facilidad que desde el ganado. El análisis de 509 muestras bacterianas de animales en 17 países reveló que gatos, perros y caballos portan cepas genéticamente casi idénticas a las que infectan a pacientes en hospitales cercanos, con similitud genómica superior al 99 por ciento.

26 jul 2026
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En 2022, un lote de embriones de pollo y pato que murieron antes de eclosionar llegó a un laboratorio veterinario en China para análisis. Los investigadores encontraron en el tejido cerebral de estos embriones la Acinetobacter baumannii, un patógeno conocido por devastar unidades de cuidados intensivos hospitalarios debido a su resistencia incluso a antibióticos de último recurso.

Lo que hace particularmente preocupante este hallazgo es que la bacteria está siendo reconocida cada vez más como zoonótica, es decir, capaz de transmitirse entre animales y personas. Aunque durante años se ha sospechado que el ganado podría jugar un papel en la propagación de resistencia a medicamentos en superbacterias, este nuevo estudio sugiere que la amenaza real proviene de un lugar más cercano: nuestras mascotas.

El equipo de investigadores liderado por Xiangkuan Zheng de la Universidad Agrícola de Nanjing, junto con colegas del Instituto de Tecnología de Wuhu y la Universidad de Medicina China de Nanjing, realizó un análisis exhaustivo de datos genéticos. Recopilaron información de 509 muestras de A. baumannii de animales en 17 países, abarcando 33 especies diferentes, desde cigüeñas blancas en Polonia hasta gatos, perros y caballos en clínicas veterinarias de toda Europa.

Los hallazgos fueron categóricos. Los investigadores dividieron las bacterias A. baumannii aisladas de animales en dos grupos distintos: un grupo con alta resistencia antimicrobiana dominado por hospedadores como caballos, gatos y perros, y un grupo con baja resistencia dominado por ganado, aves de corral y vida silvestre. Esta distinción resultó ser la clave para entender el riesgo real.

Utilizando un sistema de clasificación que agrupa cepas relacionadas de A. baumannii en "clones internacionales" —las mismas líneas genéticas responsables de brotes hospitalarios en todo el mundo— el equipo descubrió que varios de estos clones, incluyendo uno denominado ST25, aparecían repetidamente en animales de compañía. El clon ST25 fue encontrado en nueve especies animales diferentes, principalmente gatos, perros y caballos.

La similitud genética resultó alarmante. Las bacterias de gatos, perros y caballos resultaron ser genéticamente casi indistinguibles de las cepas que infectan a personas en hospitales cercanos, con puntuaciones de similitud genómica superiores al 99 por ciento, y en algunos casos superando el 99,5 por ciento. En contraste, el ganado, las aves de corral y los animales salvajes portaban cepas que eran parientes mucho más distantes, típicamente solo 97 a 98 por ciento similares a las cepas humanas.

"Nuestro estudio sugiere que A. baumannii tiene un mayor potencial de transmisión entre animales de compañía y humanos en comparación con ganado, aves de corral y vida silvestre", escribieron los investigadores en la revista Applied and Environmental Microbiology. "Este potencial elevado puede estar relacionado con el contacto cercano de los animales de compañía con los humanos".

Un descubrimiento particularmente inquietante fue que gatos y perros portaban genes de resistencia que el ganado nunca debería tener. Los aislados de animales de compañía presentaban dos genes que hacen que las bacterias sean resistentes a carbapenemes, los antibióticos a los que recurren los médicos cuando nada más funciona y que están completamente prohibidos en la ganadería. Esos mismos genes de resistencia no aparecieron en ninguna de las muestras de ganado, aves de corral o vida silvestre.

Es importante aclarar que este hallazgo no significa que su perro o gato le haya transmitido una infección hospitalaria, ni que vaya a hacerlo. No existe evidencia directa de que la bacteria haya saltado de una mascota específica a una persona específica. Lo que el estudio proporciona es un rastro genético que sugiere que la oportunidad existe y ha existido durante algún tiempo.

El año pasado, la Sociedad Americana de Microbiología publicó un artículo explorando el vínculo emergente entre bacterias resistentes a antibióticos en mascotas y humanos, señalando específicamente la necesidad de más muestreo de patógenos específicos de especies para ayudar a comprender mejor el panorama en el futuro.

Aunque este último estudio proporciona pistas importantes, aún hay un largo camino por recorrer. Los próximos pasos implican más muestreo de patas, plumas, cascos y de los humanos que están junto a ellos, para determinar con qué frecuencia y facilidad esta bacteria hospitalaria se transmite entre especies.

La investigación ha sido publicada en Applied and Environmental Microbiology, una revista científica de referencia en microbiología ambiental y aplicada.

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