

Los bancos centrales de todo el mundo se preparan para un 2026 marcado por desafíos inflacionarios y decisiones complejas sobre política monetaria, mientras las economías muestran signos mixtos de recuperación y los reguladores discrepan sobre el enfoque adecuado para los recortes de tasas de interés.
Los bancos centrales globales se encuentran en una encrucijada mientras evalúan si sus políticas de flexibilización monetaria podrían resultar excesivas en el próximo año, según revelan diversas fuentes del sector financiero.
La revista Global Finance, en su informe de Calificaciones de Banqueros Centrales 2025 para África, destaca cómo las instituciones monetarias enfrentan retos inflacionarios pero mantienen desacuerdos sobre el enfoque correcto para abordarlos. Mientras algunos bancos centrales africanos han comenzado a recortar sus tasas de referencia, otros mantienen posturas restrictivas ante preocupaciones persistentes sobre la estabilidad de precios.
En Kenia, por ejemplo, el gobernador Kamau Thugge ha implementado siete recortes consecutivos de la tasa de referencia, llevándola al 9,5% en agosto, desde un máximo del 13% en junio del año pasado. Esta decisión se sustenta en una inflación controlada del 4,1% en julio, dentro del rango objetivo del banco central, según informa Global Finance.
Por el contrario, el Banco Central de Gambia, bajo la dirección de Buah Saidy, ha mantenido su tasa de interés de referencia sin cambios en el 17% durante dos años consecutivos, a pesar de que la inflación ha disminuido al 7,2% en julio desde el 10,2% en enero.
En Ghana, el nuevo gobernador Johnson Asiama ha adoptado un enfoque agresivo de flexibilización, recortando la tasa de interés en 300 puntos básicos en julio —la mayor reducción en la historia del Banco de Ghana— y posteriormente en 350 puntos básicos adicionales en septiembre, llevándola al 21,5%. Estas decisiones se fundamentan en una inflación que ha caído al 12,1% en julio, su nivel más bajo desde diciembre de 2021.
En Egipto, el gobernador Hassan Abdalla ha comenzado a flexibilizar la política monetaria tras la flotación de la libra egipcia en marzo de 2024, reduciendo las excepcionalmente altas tasas de interés del país y llevando la tasa de préstamo al 23% y la tasa de depósito al 22% a finales de agosto. La inflación en Egipto cayó al 28,3% en 2024 desde el 33,9% en 2023, y se espera que continúe disminuyendo este año, con el banco central apuntando a un objetivo del 15%.
Mientras tanto, en Estados Unidos, los mercados anticipan otro recorte de 25 puntos básicos por parte de la Reserva Federal a finales de octubre, con 50 puntos básicos adicionales de flexibilización previstos para enero del próximo año, según informa Retail Banker International. Sin embargo, el panorama para las tasas sigue siendo incierto debido al apagón de datos resultante del cierre del gobierno estadounidense.
Las decisiones de política monetaria están siendo influenciadas por factores idiosincrásicos en cada economía. En el caso de los bancos estadounidenses, la trayectoria del ingreso neto por intereses durante el período de flexibilización depende de las betas de depósitos y la remezcla, que pueden alterar significativamente la sensibilidad de un banco a los cambios en las tasas de interés. Si los costos de financiación disminuyen más rápido que los rendimientos de los activos, la compresión del margen es modesta; si persisten los depósitos de alto costo, el ingreso neto por intereses se contrae más rápidamente.
Los comentarios de la dirección de los grandes bancos estadounidenses sugieren que están posicionados para absorber recortes graduales, especialmente con el impulso de las comisiones como cobertura parcial. JPMorgan, por ejemplo, superó las expectativas y elevó su guía de ingresos netos por intereses para todo el año a 95.800 millones de dólares, citando un comercio robusto y un calendario de acuerdos más firme.
En Europa, la presidenta del Banco Central Europeo ha señalado que el impacto de los aranceles estadounidenses ha sido "exactamente lo opuesto" a las expectativas, según Central Banking, lo que añade otra capa de complejidad a las decisiones de política monetaria.
Los bancos centrales también están explorando nuevas herramientas y enfoques. Según Central Banking, uno de cada cinco bancos centrales con objetivos de inflación todavía utiliza esquemas de compra de activos, aunque la mayoría planea reducir gradualmente estas adquisiciones. Además, los métodos basados en pronósticos, noticias y reglas pueden utilizarse conjuntamente para informar las decisiones de política monetaria.
La innovación financiera también está en la agenda de muchos bancos centrales. El Banco Central de Madagascar ha iniciado un programa piloto para su moneda digital, el e-ariary, que espera lanzar en los próximos meses. Por su parte, el Banco Central de Estados de África Occidental lanzó el 30 de septiembre un nuevo sistema de pagos que permite transferencias de fondos en tiempo real, un hito importante en la modernización del sistema financiero de la unión.
De cara al futuro, los inversores y analistas estarán atentos a cualquier indicio temprano de debilidad del consumidor, al ritmo de los recortes de tasas por parte de los bancos centrales y a la rapidez con que se comprime el ingreso neto por intereses. La salud del impulso de la banca de inversión, la fortaleza del mercado de negociación y las preocupaciones crediticias también serán focos de atención importantes en los próximos meses.
En este contexto de incertidumbre y cambio, los bancos centrales deberán equilibrar cuidadosamente sus mandatos de estabilidad de precios con la necesidad de apoyar el crecimiento económico, navegando por un panorama global cada vez más complejo y volátil.