El puerto de Amberes, segundo más grande de Europa, se ha convertido en el principal punto de entrada de cocaína al continente, con autoridades belgas incautando 483 toneladas de la droga entre enero de 2019 y junio de 2024, según la Agencia de Drogas de la Unión Europea. Las bandas criminales han desarrollado métodos cada vez más sofisticados para evadir controles, desde esconder cocaína en piñas falsas hasta enviarla mezclada con carbón, mientras jueces advierten que Bélgica corre el riesgo de convertirse en un narcoestado.