Bolivia reabre sus puertas a la DEA tras 17 años de ausencia en medio de tensiones con Evo Morales
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Bolivia reabre sus puertas a la DEA tras 17 años de ausencia en medio de tensiones con Evo Morales

El nuevo presidente boliviano, Rodrigo Paz, ha decidido permitir el regreso de la Administración de Control de Drogas (DEA) estadounidense a Bolivia después de casi dos décadas de ausencia. La medida, anunciada por el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, ha generado un fuerte rechazo entre los cocaleros del Chapare, bastión político del expresidente Evo Morales, quien expulsó a la agencia en 2008.

INTERNACIONAL14 NOV 2025

La Administración de Control de Drogas (DEA) volverá a operar en Bolivia tras haber sido expulsada en 2008 por el gobierno de Evo Morales, según anunció el ministro de Gobierno (Interior), Marco Antonio Oviedo. "Vamos a contar con la colaboración de varias agencias internacionales, entre ellas, obviamente, la DEA. Porque el narcotráfico y el terrorismo no son de una sola nación", aseguró el miércoles en un acto oficial.

Esta decisión representa uno de los primeros movimientos significativos del presidente Rodrigo Paz desde su reciente investidura y marca un giro en la política antidrogas del país andino. El ministro Oviedo señaló que la atención se centrará principalmente en la región productora de coca conocida como el trópico de Cochabamba o Chapare, considerada bastión político de Morales y zona con menor regulación sobre la producción de hoja de coca.

La respuesta de los cocaleros no se hizo esperar. El dirigente Aquilardo Caricari advirtió en una conferencia de prensa: "Somos enfáticos: no vamos a permitir la instalación de ninguna base militar en el trópico de Cochabamba. Si quieren traer a la DEA de vuelta, que la lleven a la frontera, donde supuestamente ocurre el tráfico internacional".

El retorno de la cooperación con la DEA se produce en un contexto de escalada de violencia relacionada con el crimen organizado en Bolivia y coincide con la reapertura de relaciones diplomáticas entre Bolivia y Estados Unidos. El subsecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau, anunció tras asistir a la investidura de Paz que ambos países restablecerán relaciones a nivel de embajadores después de 17 años de interrupción.

Landau calificó como "muy insólito" y "muy triste" que ambos países no hayan "tenido embajadores" en Washington ni en La Paz durante tanto tiempo. "La diplomacia es, al fin y al cabo, la comunicación. Sin embajador en la capital del otro país, eso se hace más difícil", añadió al expresar su deseo de que se pueda anunciar a los nuevos embajadores "ya muy pronto".

El viceministro de Sustancias Controladas, Ernesto Justiniano, confirmó que la presencia de la agencia internacional antidroga se concretará "lo antes posible" y reconoció abiertamente la presencia de cárteles internacionales en el país. "Sin la DEA retrocedimos en la lucha, batallando con los ojos vendados. El problema del narcotráfico en Bolivia es que se producen grandes cantidades de cocaína y no se sabe cuánto, ni qué organizaciones la manejan", declaró Justiniano según fuentes oficiales.

El funcionario también precisó que la cooperación será "tecnológica, logística y de capacitación" y subrayó que buscan "cooperación sí, pero no dependencia, con soberanía en los asuntos del país".

La historia de la DEA en Bolivia se remonta a la década de 1970, aunque su presencia se intensificó durante los años ochenta y noventa, coincidiendo con el auge del narcotráfico y la política de "guerra contra las drogas" impulsada por Washington. Durante ese período, la producción de hoja de coca aumentó drásticamente en el Chapare.

El ministro Oviedo sostiene que toda la coca cosechada en esa región tiene un destino ilegal, en contraste con la que se cultiva en la provincia prehispánica de Los Yungas (La Paz), que considera "coca legal". Sin embargo, la población chapareña, principalmente campesinos agricultores, guarda recuerdos amargos de la época de la DEA: la quema forzada de cocales, protegida por agentes armados, provocó enfrentamientos que dejaron una veintena de muertos.

El expresidente Morales respaldó la postura de los cocaleros a través de su cuenta en la red social X: "La región del Trópico ya tiene la presencia de 13 unidades militares (...) Tal como manda nuestra Constitución, los militares no deben permitir que extranjeros les den órdenes ni que ellos se desplacen por nuestro territorio".

Las tensiones entre Morales y el nuevo gobierno han sido evidentes desde el inicio de la gestión de Paz. El expresidente acusó al nuevo mandatario de incumplir su promesa electoral de resolver inmediatamente el problema de desabastecimiento de combustible que afecta al país. También criticó las aparentes diferencias entre el presidente y el vicepresidente, Edman Lara, quien durante la campaña había asegurado que se "respetaría" la coca del Chapare y que no era necesaria la intervención de la DEA.

La respuesta del gobierno no se hizo esperar. El ministro Oviedo afirmó que "Evo no entiende la vida sin ser presidente (...) Está psicológicamente afectado, por eso intenta desestabilizar desde el primer día". Más contundente fue el padre del presidente y también expresidente, Jaime Paz, quien declaró que Morales "está buscando que lo carneen (asesinen)".

Moreles utilizó estas declaraciones para relanzar, bajo una narrativa de resistencia, la participación de su naciente partido, Evo Pueblo, en las elecciones municipales del próximo año. El líder cocalero instó a sus bases a "repetir" el apoyo que asegura haber conseguido en la primera vuelta presidencial del 17 de agosto, cuando promovió el voto nulo, opción que alcanzó aproximadamente el 20%, muy por encima del 5% histórico.

Como alternativa a la producción de coca, el ministro Oviedo anunció planes para reemplazar los cultivos en el Chapare por otras actividades económicas. "Tenemos que impulsar programas más atractivos para nuestros compatriotas. ¿Por qué no desarrollar una capacidad en hostelería? Es una zona turísticamente atractiva", propuso. Esta iniciativa recuerda los programas de erradicación compensada implementados antes de la "mano dura" de la DEA, estrategias que fracasaron porque ninguna otra actividad resultó tan rentable como el cultivo de coca, que puede cosecharse hasta cuatro veces al año.

El nuevo viceministro Justiniano también señaló que la política de erradicación debe ser replanteada: "Primero, tenemos que identificar la coca necesaria para la parte legal, el productor legal tiene que ser nuestro aliado, el enemigo es el narcotráfico".

La decisión de reincorporar a la DEA se produce en un momento en que Bolivia busca reposicionarse en el escenario internacional. Durante su reciente investidura, Paz mantuvo encuentros con varios mandatarios regionales, incluidos el presidente chileno Gabriel Boric, el argentino Javier Milei y el ecuatoriano Daniel Noboa, en un esfuerzo por fortalecer las relaciones diplomáticas tras años de aislamiento bajo los gobiernos de Morales y Luis Arce.

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