Bonos estadounidenses a 30 años alcanzan máximos desde 2007 por temores inflacionarios
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Bonos estadounidenses a 30 años alcanzan máximos desde 2007 por temores inflacionarios

El interés del bono del Tesoro de Estados Unidos a 30 años alcanzó el 5,18%, su nivel más alto desde 2007, impulsado por el temor de los inversores a un enquistamiento de la inflación derivado del alza sostenida de los precios energéticos. La venta masiva de bonos, que se extiende por cuarta jornada consecutiva, arrastra a la deuda soberana global a máximos históricos o de varias décadas, mientras el cierre del estrecho de Ormuz mantiene el petróleo en 110 dólares por barril.

NEGOCIOS19 MAY 2026

El mercado de deuda soberana global experimenta una ola de ventas que ha llevado al bono estadounidense a 30 años a marcar niveles no vistos desde los meses previos al colapso de Lehman Brothers en 2008, según reportó Cinco Días. El interés de este activo tocó el 5,18%, récord desde 2007, ante las ventas prolongadas por cuarta jornada consecutiva que subrayan la inquietud de los inversores sobre un posible enquistamiento de la inflación.

El movimiento no se limita a Estados Unidos. La rentabilidad de los bonos alemanes a 10 y 30 años alcanzó su máximo desde 2011, con el bund cotizando en 3,194%, según las fuentes. El rendimiento del bono británico a tres décadas está en niveles de 1998, mientras que el de Japón tocó máximos históricos esta semana con un 4,2%. La deuda española a 10 años cotiza en 3,628%, récord desde 2023.

El interés del bono estadounidense a 10 años subió siete puntos básicos, mientras que el de 30 años aumentó cuatro puntos básicos, en un movimiento de largo alcance que arrastra a las referencias de deuda en otras geografías, según Cinco Días.

Sebastian Paris Horvitz, director de análisis de LBP AM, explicó que "el incremento de los precios de la energía parece estar contagiándose a otros sectores, tal y como ponen de relieve los precios al consumo publicados en numerosos países, principalmente en Estados Unidos. Eso explica en parte el fuerte aumento que han experimentado los tipos de interés durante los últimos días".

El origen de la tensión se encuentra en el cierre prolongado del estrecho de Ormuz, que mantiene bloqueado el paso de suministros energéticos. El barril de brent se relajó más de un 1,5% hasta los 110 dólares después de superar ayer los 112 dólares, el nivel más alto en dos semanas y que representa un ascenso en el año del 80%, según las fuentes. El presidente estadounidense Donald Trump anunció ayer que suspendía nuevos ataques contra Irán a petición de sus aliados árabes con el objetivo de seguir negociando un posible acuerdo de paz.

Tim Waterer, analista jefe de mercados de KCM Trade, afirmó a Bloomberg que "en este contexto de precios elevados del petróleo y rendimientos al alza, el apetito por el riesgo está empezando a disminuir ligeramente". Waterer añadió que "el aumento de los rendimientos de los bonos a nivel mundial nos está haciendo ver la realidad con claridad: unos precios de la energía elevados de forma sostenida podrían provocar un endurecimiento de las condiciones monetarias más pronto que tarde".

Los expertos de UBS advirtieron que "es probable que la volatilidad de los rendimientos aumente aún más cuanto más tiempo permanezca cerrado el estrecho de Ormuz, ya que los mercados incorporan riesgos al alza para la inflación y políticas monetarias más restrictivas a nivel mundial". Sin embargo, consideran que los bonos de calidad ofrecen un perfil atractivo de rentabilidad-riesgo y descartan que "unos rendimientos más altos descarrilen el actual repunte de la renta variable".

El temor a un contagio desde la deuda golpeó a Wall Street, que abrió a la baja y mantuvo los descensos a media sesión, con el S&P 500 cayendo un 0,6% y el Nasdaq un 1%, según Cinco Días. El Ibex 35 cayó un 0,48%. El euro cedió el 0,5% y cotizó sobre los 1,16 dólares.

En el parqué español, Cellnex subió un 1,47%, Fluidra un 1,38% y Telefónica un 1,7%, mientras que ACS fue el farolillo rojo tras la colocación acelerada de 16,5 millones de acciones que captó unos 1.780 millones de euros para el grupo de infraestructuras. Sus títulos cayeron un 5,6%.

Pese a la tensión generalizada, Bank of America identificó oportunidades en el mercado español. Edvard Davidsson, estratega de tipos del banco, reforzó su preferencia por la deuda española, recomendando aumentar la exposición a largo plazo frente a otras opciones como la portuguesa. "El Tesoro español está más avanzado en sus necesidades de financiación anual que el portugués. Asimismo, se prevé que ambos emisores incrementen su oferta neta en 7.000 millones de euros en 2026, lo que supone un aumento del 8% para España y del 38% para Portugal", dijo Davidsson.

Según las últimas proyecciones del Fondo Monetario Internacional, la economía española crecerá un 2,1% este año, por encima del 1,1% estimado para el conjunto de la eurozona y también del 1,9% previsto para Portugal, según Cinco Días. La prima de riesgo española se mantiene por debajo de los 45 puntos básicos, mientras que la portuguesa ronda los 37 puntos básicos. La participación de inversores extranjeros en la deuda española se mantiene cerca del 50% del total.

Davidsson destacó que "a medida que los fondos de pensiones neerlandeses avanzan hacia sistemas de contribución definida, vemos margen para una mayor asunción de riesgos en sus carteras y, por tanto, una mayor asignación a bonos periféricos. Entre España y Portugal, esperamos que la demanda potencial se incline hacia la deuda española por su mayor liquidez y rentabilidad".

Con cerca del 50% del programa de financiación ya ejecutado, los analistas de Bank of America prevén que España recurra a la sindicación por tercera y última vez este año, previsiblemente mediante la emisión de un bono a 10 años. Tras las habituales operaciones de enero y febrero, la atención del mercado se centra ahora en finales de mayo o en junio.

Los operadores tienen el foco puesto en las próximas referencias: las actas de la Reserva Federal de Estados Unidos este miércoles, la toma de posesión de Kevin Warsh como presidente el viernes, y los resultados del fabricante de chips Nvidia el miércoles. El gigante tecnológico cerró su ejercicio fiscal de 2026 con un beneficio de 120.067 millones de dólares, un 65% más que el anterior, según las fuentes.

Los crecientes temores de inflación contrarrestan el optimismo actual sobre los beneficios del auge de la inteligencia artificial, recordando a los inversores que la euforia tecnológica no elimina otros factores de riesgo. El alza de las expectativas de inflación y de tipos se traduce en mayores rentabilidades, obligando a los gobiernos a asumir un mayor coste de financiación, mientras los inversores exigen una compensación más elevada por inmovilizar su capital y protegerlo frente a la pérdida de poder adquisitivo.

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El interés del bono del Tesoro de Estados Unidos a 30 años alcanzó el 5,18%, su nivel más alto desde 2007, impulsado por el temor de los inversores a un enquistamiento de la inflación derivado del alza sostenida de los precios energéticos. La venta masiva de bonos, que se extiende por cuarta jornada consecutiva, arrastra a la deuda soberana global a máximos históricos o de varias décadas, mientras el cierre del estrecho de Ormuz mantiene el petróleo en 110 dólares por barril.

19 may 2026
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El mercado de deuda soberana global experimenta una ola de ventas que ha llevado al bono estadounidense a 30 años a marcar niveles no vistos desde los meses previos al colapso de Lehman Brothers en 2008, según reportó Cinco Días. El interés de este activo tocó el 5,18%, récord desde 2007, ante las ventas prolongadas por cuarta jornada consecutiva que subrayan la inquietud de los inversores sobre un posible enquistamiento de la inflación.

El movimiento no se limita a Estados Unidos. La rentabilidad de los bonos alemanes a 10 y 30 años alcanzó su máximo desde 2011, con el bund cotizando en 3,194%, según las fuentes. El rendimiento del bono británico a tres décadas está en niveles de 1998, mientras que el de Japón tocó máximos históricos esta semana con un 4,2%. La deuda española a 10 años cotiza en 3,628%, récord desde 2023.

El interés del bono estadounidense a 10 años subió siete puntos básicos, mientras que el de 30 años aumentó cuatro puntos básicos, en un movimiento de largo alcance que arrastra a las referencias de deuda en otras geografías, según Cinco Días.

Sebastian Paris Horvitz, director de análisis de LBP AM, explicó que "el incremento de los precios de la energía parece estar contagiándose a otros sectores, tal y como ponen de relieve los precios al consumo publicados en numerosos países, principalmente en Estados Unidos. Eso explica en parte el fuerte aumento que han experimentado los tipos de interés durante los últimos días".

El origen de la tensión se encuentra en el cierre prolongado del estrecho de Ormuz, que mantiene bloqueado el paso de suministros energéticos. El barril de brent se relajó más de un 1,5% hasta los 110 dólares después de superar ayer los 112 dólares, el nivel más alto en dos semanas y que representa un ascenso en el año del 80%, según las fuentes. El presidente estadounidense Donald Trump anunció ayer que suspendía nuevos ataques contra Irán a petición de sus aliados árabes con el objetivo de seguir negociando un posible acuerdo de paz.

Tim Waterer, analista jefe de mercados de KCM Trade, afirmó a Bloomberg que "en este contexto de precios elevados del petróleo y rendimientos al alza, el apetito por el riesgo está empezando a disminuir ligeramente". Waterer añadió que "el aumento de los rendimientos de los bonos a nivel mundial nos está haciendo ver la realidad con claridad: unos precios de la energía elevados de forma sostenida podrían provocar un endurecimiento de las condiciones monetarias más pronto que tarde".

Los expertos de UBS advirtieron que "es probable que la volatilidad de los rendimientos aumente aún más cuanto más tiempo permanezca cerrado el estrecho de Ormuz, ya que los mercados incorporan riesgos al alza para la inflación y políticas monetarias más restrictivas a nivel mundial". Sin embargo, consideran que los bonos de calidad ofrecen un perfil atractivo de rentabilidad-riesgo y descartan que "unos rendimientos más altos descarrilen el actual repunte de la renta variable".

El temor a un contagio desde la deuda golpeó a Wall Street, que abrió a la baja y mantuvo los descensos a media sesión, con el S&P 500 cayendo un 0,6% y el Nasdaq un 1%, según Cinco Días. El Ibex 35 cayó un 0,48%. El euro cedió el 0,5% y cotizó sobre los 1,16 dólares.

En el parqué español, Cellnex subió un 1,47%, Fluidra un 1,38% y Telefónica un 1,7%, mientras que ACS fue el farolillo rojo tras la colocación acelerada de 16,5 millones de acciones que captó unos 1.780 millones de euros para el grupo de infraestructuras. Sus títulos cayeron un 5,6%.

Pese a la tensión generalizada, Bank of America identificó oportunidades en el mercado español. Edvard Davidsson, estratega de tipos del banco, reforzó su preferencia por la deuda española, recomendando aumentar la exposición a largo plazo frente a otras opciones como la portuguesa. "El Tesoro español está más avanzado en sus necesidades de financiación anual que el portugués. Asimismo, se prevé que ambos emisores incrementen su oferta neta en 7.000 millones de euros en 2026, lo que supone un aumento del 8% para España y del 38% para Portugal", dijo Davidsson.

Según las últimas proyecciones del Fondo Monetario Internacional, la economía española crecerá un 2,1% este año, por encima del 1,1% estimado para el conjunto de la eurozona y también del 1,9% previsto para Portugal, según Cinco Días. La prima de riesgo española se mantiene por debajo de los 45 puntos básicos, mientras que la portuguesa ronda los 37 puntos básicos. La participación de inversores extranjeros en la deuda española se mantiene cerca del 50% del total.

Davidsson destacó que "a medida que los fondos de pensiones neerlandeses avanzan hacia sistemas de contribución definida, vemos margen para una mayor asunción de riesgos en sus carteras y, por tanto, una mayor asignación a bonos periféricos. Entre España y Portugal, esperamos que la demanda potencial se incline hacia la deuda española por su mayor liquidez y rentabilidad".

Con cerca del 50% del programa de financiación ya ejecutado, los analistas de Bank of America prevén que España recurra a la sindicación por tercera y última vez este año, previsiblemente mediante la emisión de un bono a 10 años. Tras las habituales operaciones de enero y febrero, la atención del mercado se centra ahora en finales de mayo o en junio.

Los operadores tienen el foco puesto en las próximas referencias: las actas de la Reserva Federal de Estados Unidos este miércoles, la toma de posesión de Kevin Warsh como presidente el viernes, y los resultados del fabricante de chips Nvidia el miércoles. El gigante tecnológico cerró su ejercicio fiscal de 2026 con un beneficio de 120.067 millones de dólares, un 65% más que el anterior, según las fuentes.

Los crecientes temores de inflación contrarrestan el optimismo actual sobre los beneficios del auge de la inteligencia artificial, recordando a los inversores que la euforia tecnológica no elimina otros factores de riesgo. El alza de las expectativas de inflación y de tipos se traduce en mayores rentabilidades, obligando a los gobiernos a asumir un mayor coste de financiación, mientras los inversores exigen una compensación más elevada por inmovilizar su capital y protegerlo frente a la pérdida de poder adquisitivo.

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