Neurocientíficos de Australia descubrieron mediante resonancias magnéticas en tiempo real que el bostezo provoca un movimiento específico que expulsa líquido cefalorraquídeo y sangre venosa del cráneo simultáneamente, un hallazgo que podría abrir nuevas vías para estudiar enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson, según un estudio publicado en la revista Respiratory Physiology & Neurobiology.