Brasil atraviesa una crisis de endeudamiento sin precedentes con 81 millones de ciudadanos en la lista oficial de morosos y el 80% de los hogares con deudas, según datos oficiales. La deuda personal acumulada supera los 900 mil millones de dólares, equivalente al 35% del PIB del país, en un contexto donde un tercio de los ingresos familiares se destina al pago de deudas, a menos de seis meses de las elecciones presidenciales y parlamentarias.
Brasil enfrenta una crisis de endeudamiento familiar que alcanza dimensiones históricas. Ocho de cada diez hogares brasileños deben dinero, ya sea a bancos, entidades financieras, empresas de servicios, parientes o amigos, según datos oficiales citados por El País.
La magnitud del problema se refleja en cifras contundentes: 81 millones de brasileños están en la lista oficial de morosos, mientras que la deuda personal acumulada supera los 900 mil millones de dólares, lo que equivale al 35% del Producto Interno Bruto de Brasil, según datos del Banco Central. Esta cifra contrasta con el 29% en Colombia o el 17% en México, según la misma fuente.
Un tercio de los ingresos de las familias brasileñas se destina actualmente al pago de deudas, según El País. Esta situación se ha convertido en un tema central del debate electoral a menos de seis meses de las elecciones presidenciales y parlamentarias, generando preocupación en el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.
La crisis de endeudamiento contrasta brutalmente con las desigualdades del país. Esta semana, la jueza Eva do Amaral Coelho causó escándalo al quejarse durante una vista judicial: "Pronto no vamos a poder ni pagar las facturas", y añadió que "en breve, los jueces estaremos como esos funcionarios que trabajan en régimen de esclavitud", según El País. La magistrada cobró 91.211 reales (unos 18.000 dólares) en el mes pasado entre salario y pluses, información pública gracias a las leyes de transparencia brasileñas.
**Causas de la crisis**
El endeudamiento masivo resulta de lo que El País describe como "una tormenta perfecta" con múltiples componentes: altos tipos de interés, apuestas por Internet, precariedad del empleo, digitalización de las finanzas, facilidades para acceder al crédito y aumento del coste de la vida.
El tipo de interés oficial se mantiene al 15% para controlar la inflación, según la fuente. Esta tasa mantiene los créditos "por las nubes", a pesar de que el desempleo está en mínimos históricos del 5,8% y la renta media ha subido, según El País.
Para el presidente Lula y su equipo, la culpa del endeudamiento recae en lo caro que está el dinero y las apuestas por Internet. "Ha entrado un casino en cada casa por el móvil", proclamó Lula durante su reciente visita a Barcelona, según El País. Brasil es un país donde durante décadas los juegos de azar estuvieron prohibidos, pero ahora las apuestas digitales se han convertido en una adicción para muchos, causando "colosales destrozos en las precarias cuentas de millones de familias", según la fuente.
**Casos concretos**
Deborah Desa, de 21 años, estudiante de derecho que trabaja como becaria en un bufete y asesora sobre derecho laboral por su cuenta, ya conoce los números rojos en la tarjeta de crédito. "Tuve que negociar un acuerdo con el banco", explicó durante un descanso laboral en el centro de São Paulo, según El País. Lo habitual en estos casos son nuevos plazos y nuevos intereses a cambio de un perdón parcial de la deuda.
Carlos Rocha, de 38 años, empleado público, tuvo que pedir un crédito consignado (que la entidad descuenta directamente del salario) para pagar una cirugía de emergencia para su esposa, la periodista freelance Paola Carvalho, de 36 años. "Fue muy rápido, hechas las comprobaciones, tenía el dinero en la misma semana", explicó Rocha, quien viajó desde Boa Vista, casi en la frontera con Venezuela, a São Paulo de turismo, según El País. Sin embargo, advirtió que es un recurso para casos excepcionales "porque llegas a pagar hasta el doble de la cantidad que pediste".
**Cultura del crédito fácil**
Muchos brasileños recurren a la tarjeta de crédito para pagar alimentos o cuentas básicas. Es habitual pagar a plazos la entrada a un concierto o unas zapatillas, según El País. Una tienda ofrece unas Nike Air de 360 dólares en diez plazos sin intereses, lo que la fuente describe como "un caramelo para clientes impulsivos". Todo el sistema incentiva el pago a plazos con sistemas de acumulación de puntos a cambio de ventajas.
Fernando, de 23 años, atiende un puesto dentro de una tienda de electrodomésticos que promete "dinero al instante". Trabaja para Ágil, una entidad financiera que vende préstamos personales. "Van de 200 a 13.000 reales [de 40 a 2.600 dólares] y solo empiezas a pagar dentro de con un interés de entre el 15% y el 18%", explicó, según El País.
Fernando confesó que entre la clientela que atiende calcula que solo un tercio tiene educación financiera. "Muchos lo contratan por necesidad o por impulso, sin ser demasiado conscientes del riesgo", dijo, según la fuente. Una de sus funciones es estar atento para evitar perjuicios a la empresa ante potenciales candidatos al impago.
**Bancarización acelerada**
Unos 60 millones de brasileños se han bancarizado en la última década gracias a la expansión de Internet, los teléfonos móviles y el pix, el popular método de pago instantáneo creado por el Banco Central de Brasil, según El País. Los autobuses que eran sucursales bancarias itinerantes que circulaban entre ciudades del interior de este país continental compiten ahora con el teléfono celular, que se ha convertido en la vía más cómoda y barata de pagar, cobrar y pedir un crédito.
Sin embargo, entender la letra pequeña de muchos productos financieros es un desafío hasta para los clientes mejor formados en casi todos los países, y en Brasil, con amplias capas de la población poco familiarizadas con los conceptos más básicos de las finanzas personales, es "un reto descomunal", según El País.
**Respuesta gubernamental**
El Ministerio de Hacienda está en conversaciones con los bancos y entidades financieras para lanzar un programa amplio de renegociación de impagos, según El País. Lula ya lanzó un programa similar en 2023, nada más volver al poder, con la vista puesta en los más damnificados por la pandemia. El Gobierno confía en que los descuentos puedan alcanzar el 90% de la deuda.
**Contexto macroeconómico**
El endeudamiento masivo es uno de los motivos por los que los buenos números macroeconómicos no se notan en el bolsillo de buena parte de los brasileños, según El País. Aunque el desempleo está en mínimos históricos del 5,8%, la renta media ha subido y la inflación estuvo bajo control hasta que Donald Trump y Benjamín Netanyahu "decidieron enzarzarse en otra guerra con Irán", los créditos siguen siendo inaccesibles para muchos debido a los altos tipos de interés.
**Implicaciones políticas**
La crisis de endeudamiento tiene "de los nervios" al Gobierno de Lula a menos de seis meses de las elecciones presidenciales y parlamentarias, según El País. La incapacidad de las familias para sentir mejoras económicas pese a los buenos indicadores macroeconómicos representa un desafío electoral significativo para el gobierno.
La situación expone la brutal desigualdad brasileña, donde millones de familias luchan por llegar a fin de mes mientras una elite funcionarial disfruta de salarios que superan los 18.000 dólares mensuales. Esta brecha entre la realidad de la mayoría y los privilegios de unos pocos se ha convertido en un símbolo de las contradicciones económicas del país sudamericano.