Investigadores del Instituto Italiano de Tecnología han desarrollado un brazo robótico blando de 41 centímetros que replica el sistema nervioso descentralizado del pulpo, permitiendo que cada una de sus 10 ventosas artificiales detecte contacto, mida fuerza y determine dirección de forma autónoma, sin depender de procesadores centralizados ni cámaras externas, según un estudio publicado en la revista Nature Machine Intelligence.