Un brote de la rara cepa Bundibugyo del virus del ébola en la República Democrática del Congo y Uganda ha causado al menos 139 muertes y más de 600 casos sospechosos, según la Organización Mundial de la Salud. Expertos en salud pública y trabajadores humanitarios señalan que los drásticos recortes a la ayuda exterior estadounidense implementados por la administración Trump desde enero de 2025 debilitaron los sistemas de detección y respuesta, permitiendo que el virus se propagara sin ser detectado durante semanas antes de que se declarara la emergencia sanitaria internacional.