Un mes después de que se identificara el último brote de ébola causado por el virus Bundibugyo en la República Democrática del Congo, las cifras de la Organización de las Naciones Unidas muestran 676 casos confirmados y 136 muertes, con el número de víctimas duplicándose aproximadamente cada semana según la Organización Mundial de la Salud. El brote, concentrado principalmente en la provincia de Ituri, ya es el tercero más grande registrado en la historia y enfrenta obstáculos críticos como escasez de suministros, conflictos armados, desinformación generalizada y ataques a trabajadores sanitarios.