Salud

Cáncer en menores de 50 años aumenta más rápido que en adultos mayores por primera vez en la historia

Por primera vez en la historia, los adultos jóvenes menores de 50 años son el único grupo etario a nivel mundial donde la incidencia de cáncer ha aumentado continuamente durante más de 25 años, según reveló la 13ª Conferencia Internacional sobre Cáncer organizada por el Trinity College de Dublín. El cáncer colorrectal se ha convertido en la principal causa de muerte relacionada con cáncer en hombres y mujeres menores de 50 años en Estados Unidos, con más de un millón de adultos jóvenes diagnosticados anualmente en todo el mundo.

SALUD15 ABR 2026

El cáncer ya no es una enfermedad exclusiva de la vejez. Los adultos menores de 50 años representan ahora el único grupo de edad a nivel global donde las tasas de cáncer han aumentado de forma continua durante más de un cuarto de siglo, según datos presentados en la 13ª Conferencia Internacional sobre Cáncer celebrada del 14 al 15 de abril en Dublín, Irlanda.

Según la conferencia organizada por el Trinity College de Dublín, más de un millón de adultos jóvenes en todo el mundo son diagnosticados con cáncer cada año, convirtiendo al cáncer de inicio temprano en la principal causa de muerte en este grupo etario. Las tasas han aumentado entre 1% y 2% anualmente, particularmente desde la década de 1990, según informó la universidad irlandesa.

El cáncer colorrectal representa el caso más alarmante de esta tendencia. Según datos presentados en la conferencia del Consejo Nacional Integral del Cáncer (NCCN) de Estados Unidos, el cáncer colorrectal es ahora la principal causa de muerte relacionada con cáncer en hombres menores de 50 años y la segunda causa en mujeres menores de 50 años en ese país. Los adultos jóvenes nacidos en 1990 tienen el doble de probabilidades de desarrollar cáncer colorrectal que aquellos nacidos en 1950, según la información presentada por el Trinity College.

El doctor Christopher Lieu, oncólogo médico gastrointestinal del Centro de Cáncer Anschutz de la Universidad de Colorado y vicepresidente de la Junta Directiva del NCCN, presentó datos epidemiológicos que muestran aumentos significativos en cánceres de mama, ginecológicos, gastrointestinales y genitourinarios en personas de 20 a 49 años, según reportó Healthcare in Europe. Los aumentos más pronunciados se concentran en el grupo de 30 a 39 años, y la evidencia de un efecto de cohorte de nacimiento sugiere que los adultos más jóvenes están llevando consigo un riesgo elevado de cáncer a medida que envejecen.

Un umbral que se había proyectado para 2030 ya se ha alcanzado: el cáncer colorrectal se convirtió en la principal causa de muerte relacionada con cáncer en pacientes menores de 50 años antes de lo previsto, según Lieu.

La doctora Leidy Isenalumhe, directora médica del programa de hematología maligna del Centro de Cáncer Moffitt, explicó que varios factores contribuyen a esta tendencia, incluyendo cambios dietéticos hacia alimentos ultraprocesados, tasas crecientes de obesidad y exposiciones ambientales, aunque ningún factor individual es suficiente para explicar el fenómeno, según Healthcare in Europe.

Los tumores en pacientes adolescentes y adultos jóvenes (AYA, por sus siglas en inglés) presentan características biológicas distintas. "El cáncer de mama triple negativo, el melanoma, la leucemia linfoblástica aguda: las mutaciones genéticas que vemos en esta población son de mayor riesgo", dijo Isenalumhe. La tolerabilidad al tratamiento también difiere, con pacientes AYA experimentando neuropatía más intensa y prolongada en respuesta a la quimioterapia.

Un problema crítico identificado es el retraso en el diagnóstico. Isenalumhe señaló que muchos de sus pacientes habían consultado a tres o cuatro médicos antes de recibir un diagnóstico correcto, habiendo sido informados frecuentemente que eran "demasiado jóvenes para tener cáncer", según Healthcare in Europe. Este retraso permite que los tumores acumulen mutaciones adicionales, resultando en mayor agresividad.

La doctora Larissa Nekhlyudov, médica de atención primaria del Hospital Brigham and Women's y médica de supervivencia al cáncer del Instituto de Cáncer Dana-Farber, además de profesora de medicina en la Escuela de Medicina de Harvard, instó a los médicos a mantener un diagnóstico diferencial amplio cuando pacientes jóvenes presentan síntomas persistentes como sangrado rectal, dolor abdominal, fatiga inexplicable o pérdida de peso. "No puedes simplemente descartarlo. No pueden ser hemorroides durante un año", dijo Nekhlyudov, según Healthcare in Europe.

El doctor José Perea-García, profesor de cirugía de la Universidad Europea de Madrid e investigador principal del Consorcio Global de Cáncer Colorrectal de Inicio Temprano (GEOCODE), enfatizó la urgencia del problema: "Dado que los cánceres de inicio temprano, y el cáncer colorrectal de inicio temprano en particular, son enfermedades con incidencia creciente que afectan a una población en gran medida no examinada, junto con el correspondiente impacto psicosocial que generan, todos nuestros esfuerzos deben centrarse en transformar la investigación y la atención clínica generando nuevo conocimiento sobre este subgrupo de cánceres de inicio temprano", según declaraciones al Trinity College.

La conferencia también abordó los desafíos únicos que enfrentan los pacientes AYA. Anjali Albanese, trabajadora social oncológica del Centro de Cáncer Fox Chase en Filadelfia, destacó la vulnerabilidad de estos pacientes: "Esa interrupción ocurre durante una etapa de la vida donde la independencia es tan importante, donde están desarrollando su sentido de identidad, donde la planificación futura es una parte tan grande" de sus vidas, incluyendo graduación, matrimonio y posiblemente formar una familia, según Healthcare in Europe.

Stephanie Samolovitch, fundadora de Young Adult Survivors United y sobreviviente de leucemia linfoblástica aguda durante 20 años, identificó la oncofertilidad como uno de los aspectos más sensibles al tiempo y consistentemente mal manejados de la atención AYA. Diagnosticada a los 19 años, recordó que el oncólogo mencionó el riesgo de infertilidad como un comentario pasajero antes de que comenzara la quimioterapia dos días después. "Yo estaba como, ni siquiera sé si voy a ser madre. Así que, lo que sea", dijo Samolovitch. Su mensaje a los médicos fue directo: anticipar esto e ir más allá, preguntando si el riesgo importa al paciente y manteniendo la conversación abierta si no están seguros.

Nekhlyudov reforzó el punto desde una perspectiva de supervivencia, señalando que las preferencias evolucionan: un paciente que no expresa interés en tener hijos al momento del diagnóstico puede sentirse muy diferente una década o más tarde.

La supervivencia adquiere una dimensión completamente diferente cuando el tiempo después del tratamiento puede abarcar no solo diez, sino potencialmente 50 años. Nekhlyudov argumentó que la planificación de supervivencia debe comenzar en el diagnóstico, abarcando monitoreo de efectos secundarios a largo plazo, reintegración a la atención primaria y apoyo psicosocial sostenido. "No solo debemos enfocarnos en atacar el cáncer, sino también considerar cómo un tratamiento dado podría afectar a nuestros pacientes durante muchos años en sus vidas", según Healthcare in Europe.

Sin embargo, la experta advirtió sobre las limitaciones del conocimiento actual: "Podrían desarrollar efectos físicos de su tratamiento: tratamiento relacionado con quimioterapia, tratamiento inducido por radiación. Ahora estamos usando mucha más terapia dirigida, inmunoterapia, pero realmente no sabemos cuáles serán los efectos a largo plazo de estos regímenes. Es importante que continuemos monitoreando y estudiando eso".

En respuesta a estas tendencias, los países están desarrollando planes nacionales de control del cáncer (NCCP). Según una revisión de la Asociación Internacional de Control del Cáncer (ICCP), 72 planes nuevos o actualizados se lanzaron entre 2018 y 2023, según Nature. Los países europeos y africanos contribuyeron con 27 y 13 de los 72 nuevos planes, respectivamente, representando el crecimiento más notable en números de NCCP durante este período.

Sin embargo, estos planes enfrentan debilidades significativas. En 2023, solo el 27% de los NCCP a nivel mundial tenían presupuesto asignado para llevar a cabo su plan, lo que significa que aproximadamente tres cuartas partes de todos los NCCP son esencialmente declaraciones de intención, según Yannick Romero, gerente senior de conocimiento y defensa de la Unión Internacional para el Control del Cáncer (UICC) en Ginebra, Suiza, y coautor de la revisión publicada en Nature. "Necesitas el dinero; necesitas saber quién lo va a financiar. Necesitas que el ministerio de salud de un país se alinee con su ministerio de finanzas", dijo Romero.

Otro desafío común es la consulta con sobrevivientes de cáncer y grupos de defensa para asegurar que sus pensamientos y opiniones informen la visión y prioridades de un NCCP. "Es realmente importante traer la voz del paciente a la mesa cuando estás escribiendo un NCCP. Ellos tienen experiencia vivida", dijo Romero.

En el Reino Unido, Inglaterra dejó expirar su NCCP en 2020, reemplazándolo con un plan a corto plazo que incluía estrategias para seis condiciones de salud importantes, incluido el cáncer. En febrero de 2026, lanzó un nuevo plan para el período 2026 a 2035, según Nature.

Inglaterra ha logrado un progreso significativo en algunos resultados de cáncer, contribuyendo a la reducción del 11% del Reino Unido en personas que mueren de cáncer durante la última década, según datos de Cancer Research UK en Londres. Sin embargo, está quedando atrás de otras naciones en áreas clave. En 2025, alrededor de 1,29 millones de personas en Inglaterra estaban en la lista de espera para radiología y escaneos endoscópicos de cáncer, las cifras más altas desde 2006, según reporta el gobierno británico. Las largas esperas también son comunes en otras partes de la vía del cáncer; en 2022, los pacientes ingleses tenían casi tres veces más probabilidades de esperar más de 104 días para el tratamiento del cáncer después de una derivación que en 2017, según Cancer Research UK.

Mark Lawler, catedrático de genómica del cáncer traslacional en la Universidad Queen's de Belfast, Reino Unido, defendió la necesidad de los NCCP: "Por eso necesitas un NCCP. Pone una estructura sobre cómo brindamos atención del cáncer, prevención del cáncer, diagnóstico del cáncer e investigación del cáncer", según Nature.

Uno de los objetivos declarados en el nuevo NCCP de Inglaterra es aumentar la tasa de supervivencia al cáncer a cinco años del 60% en 2026 al 75% para 2035, enfocándose en diagnóstico más temprano, mejorando las tecnologías de imagen, aumentando la capacidad de tratamiento y apoyando la investigación.

El Instituto de Cáncer Trinity St James, el primer centro integral de cáncer acreditado por la OECI (Organización de Institutos Europeos del Cáncer) de Irlanda, lanzó un Centro de Cáncer de Inicio Temprano dedicado en 2025. Establecido con apoyo significativo de la Sociedad Irlandesa del Cáncer, el centro ya ha recibido más de 100 derivaciones de pacientes, según el Trinity College. Está diseñado para satisfacer las necesidades específicas de pacientes con cáncer de inicio temprano, adoptando un enfoque holístico que reconoce los impactos más amplios del diagnóstico y tratamiento en áreas como fertilidad, empleo y vida familiar.

Maeve Lowery, directora académica del Instituto de Cáncer Trinity St James y profesora de medicina del cáncer traslacional en el Trinity College de Dublín, dijo: "Los diagnósticos de cáncer en hombres y mujeres menores de 50 años están aumentando en diferentes tipos de cáncer y en múltiples países. El Programa de Cáncer de Inicio Temprano en TSJCI, apoyado por la Sociedad Irlandesa del Cáncer, está trabajando para identificar y abordar las necesidades complejas de nuestros pacientes jóvenes con cáncer".

La conferencia presentó un caso convincente de que la oncología AYA ha superado su estatus como nota al pie de una subespecialidad. Los expertos argumentaron que la atención del cáncer AYA está lista para ser reconocida como un campo por derecho propio, una disciplina establecida con su propia base de evidencia, directrices e infraestructura clínica. La distinción biológica de los tumores de inicio temprano, la complejidad psicosocial de un diagnóstico de cáncer en la etapa más formativa de la vida y el horizonte de supervivencia de décadas que sigue, todos demandan investigación dedicada, capacitación dedicada y vías de atención dedicadas.

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