Chile comenzó el domingo 27 de abril la reducción de su jornada laboral de 44 a 42 horas semanales, segundo paso de un proceso gradual que culminará en 2028 con 40 horas, según la ley aprobada en 2023. El país sudamericano se suma así a Ecuador y Venezuela como los únicos en América Latina que tienen o avanzan hacia ese umbral, mientras la mayoría de la región mantiene jornadas legales de entre 44 y 48 horas semanales, muy por encima de la recomendación de 40 horas de la Organización Internacional del Trabajo.