El gigante asiático ha construido la infraestructura de transmisión eléctrica más ambiciosa del mundo, con más de 40.000 kilómetros de líneas de ultra alta tensión que transportan energía renovable desde remotas regiones desérticas hasta sus centros industriales, consolidando su liderazgo en la transición energética global mientras enfrenta el reto de aprovechar su creciente capacidad de generación limpia.