

El gigante asiático ha construido la infraestructura de transmisión eléctrica más ambiciosa del mundo, con más de 40.000 kilómetros de líneas de ultra alta tensión que transportan energía renovable desde remotas regiones desérticas hasta sus centros industriales, consolidando su liderazgo en la transición energética global mientras enfrenta el reto de aprovechar su creciente capacidad de generación limpia.
En el borde del desierto de Tengger, en el norte de China, un ejército de turbinas eólicas y un mar de paneles solares marcan el inicio de una de las vías eléctricas más impresionantes del planeta. Desde esta remota región autónoma de Ningxia, una línea de ultra alta tensión (UHV) recorre 1.616 kilómetros hasta Hengyang, en la provincia industrial de Hunan, transportando electricidad limpia a través de montañas, mesetas y valles.
La línea Ningxia-Hunan, inaugurada este año y a pleno rendimiento desde agosto, representa la apuesta china por rediseñar su mapa energético mientras avanza en su transición ecológica. Diseñada para transmitir corriente continua a ±800 kilovoltios, tiene capacidad de 8.000 megavatios y puede enviar más de 36.000 gigavatios hora (GWh) de electricidad al año, suficiente para abastecer a unos 10 millones de hogares, según datos de State Grid citados por la agencia Xinhua.
"La tecnología verde lidera la conversión energética y la conciencia ambiental construye el futuro", reza un cartel en la estación receptora de Hengyang, visitada recientemente por el diario EL PAÍS.
Esta infraestructura es solo una pieza del ambicioso sistema de transmisión eléctrica que China ha desarrollado en la última década. En los últimos cinco años, la longitud total de sus líneas UHV ha pasado de 28.000 kilómetros a más de 40.000, según las cifras más recientes de la Administración Nacional de Energía. El país cuenta actualmente con 45 líneas UHV, incluyendo una de corriente alterna de ±1.100 kilovoltios, 21 de 1.000 kilovoltios y 23 de corriente continua de ±800 kilovoltios.
## Una red para conectar producción y consumo
El desarrollo de esta red responde a un desafío geográfico: buena parte de la energía limpia china se produce en regiones escasamente pobladas del norte y oeste del país, lejos de los grandes centros urbanos e industriales concentrados en la costa este.
La electricidad recorre cinco regiones (Ningxia, Gansu, Shaanxi, Chongqing y Hubei) antes de llegar a su destino con una pérdida inferior al 3% por cada 1.000 kilómetros, frente al 6% o 7% que se esfumaría en una red convencional. La línea Ningxia-Hunan es, además, la primera de este tipo concebida para transportar mayoritariamente energía verde, alimentada por centrales con una potencia total de 17,6 GW, de los cuales 9 GW provienen de fotovoltaica y 4 GW de eólica.
Esta capacidad de despacho interregional optimiza el aprovechamiento de las renovables y eleva la eficiencia energética de las empresas, al reducir la dependencia de fuentes locales más contaminantes y mejorar la coordinación entre distintas redes, según señalan los investigadores Yubao Wang, Junjie Zhen y Huiyuan Pan en un artículo publicado en la revista Sustainability.
## Avance acelerado en energías renovables
China avanza en su transición energética a una velocidad que supera sus propias previsiones. En 2024 ya había alcanzado la capacidad eólica y solar prevista para 2030, con más de 1.630 GW instalados, y en abril las energías limpias superaron por primera vez el 25% de la cuota de generación nacional.
El presidente Xi Jinping anunció en septiembre durante la Cumbre Climática de la ONU nuevas metas para 2035: 3.600 GW de capacidad instalada y una cuota de electricidad generada por renovables superior al 30%. Según Gabriel Quadri de la Torre, analista ambiental, "en 2035 la capacidad instalada solar y eólica en China será de 3.600 Gigawatts (GW), esto es 40 veces la capacidad instalada total de generación de electricidad en México".
El impulso a las líneas UHV comenzó en 2009, cuando China se convirtió en motor de inversión y empleo tras la crisis financiera global. Después del accidente nuclear de Fukushima en 2011, el Gobierno reforzó aún más la apuesta; frenó la construcción de reactores cerca de ciudades y priorizó la transmisión eléctrica desde zonas remotas.
Pekín prevé que, al cierre de 2025, la capacidad de transmisión oeste-este supere los 340 GW, un aumento del 25% respecto a 2020, y suficiente para abastecer alrededor de 230 millones de hogares chinos.
En comparación, en Europa, los enlaces eléctricos más potentes (como el Viking Link entre Reino Unido y Dinamarca o el Nord Link entre Alemania y Noruega) operan a ±500-525 kilovoltios y pueden transportar alrededor de 1.400 megavatios, muy por debajo de la capacidad de las líneas chinas.
## Desafíos pendientes
A pesar de estos avances, China enfrenta importantes retos para aprovechar plenamente su creciente capacidad renovable. En el primer semestre de 2025, la proporción de energía solar que no llegó a aprovecharse aumentó del 3,9% al 6,6% en términos interanuales, y en el caso de la eólica pasó del 3% al 5,9%, en parte porque la red no era capaz de transportar toda la producción.
David Fishman, analista energético afincado en Shanghái, señala que planificar y construir estas líneas requiere tiempo, y "ni China puede desarrollarse tan rápido". Según el experto, China "necesita" que toda la energía renovable que genera "entre en operación" para limitar el crecimiento de las emisiones. "Por eso las líneas UHV son ahora más importantes que nunca", enfatiza.
## Demanda eléctrica en aumento
China tiene un apetito voraz de electricidad, con una tasa de crecimiento del 7% anual. La Organización Internacional de la Energía (OIE) estima que uno de cada diez coches que circula en sus carreteras es eléctrico; en 2024, de los 17 millones de vehículos eléctricos que se compraron en todo el mundo, 11 millones se adquirieron en China.
Además, el funcionamiento íntegramente eléctrico de los más de 48.000 kilómetros de vías de alta velocidad y la sustitución progresiva de combustibles fósiles en diferentes industrias, como la siderúrgica, han elevado el consumo a niveles inéditos. En el verano de 2025, según la agencia Xinhua, se batieron récords históricos en repetidas ocasiones, alcanzando picos de 156 millones de kilovatios.
Para responder a esta creciente demanda, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (CNDR) de China publicó el 11 de noviembre un conjunto de directrices destinadas a promover el consumo y la gestión eficiente de la energía renovable. Según el documento, para el año 2030 se establecerá un marco regulador de múltiples niveles que garantice la integración fluida de la energía renovable en la red eléctrica.
## Liderazgo tecnológico y geopolítico
El sector de tecnología "verde" representa ya el 10% del PIB chino y el 26% de su crecimiento económico, según datos citados por Gabriel Quadri. China produce entre el 60% y 80% de los paneles solares en el mundo, de las turbinas eólicas, de los vehículos eléctricos y de las baterías de litio.
Este liderazgo tecnológico tiene importantes implicaciones geopolíticas. Como señala la Agencia Internacional de la Energía (AIE) en su reciente informe World Energy Outlook 2025, la seguridad energética ya no depende tanto de oleoductos o gasoductos, sino de las cadenas de suministro de minerales críticos y la fabricación de tecnologías limpias, donde China se ha colocado en una posición dominante.
Entre 2020 y 2024, la cuota global de los tres mayores refinadores de cada mineral crítico pasó del 82% al 86%, con China figurando casi sin excepción en el primer puesto del refino de los minerales estratégicos considerados por la AIE. Esto significa que incluso cuando el mineral sale de países como Australia (litio), Chile (litio), Indonesia (níquel) o la República Democrática del Congo (cobalto), una parte decisiva del valor añadido se concentra en plantas chinas.
## Más allá de las redes: diversificación energética
Paralelamente al desarrollo de su red eléctrica, China continúa diversificando su matriz energética. En octubre, inauguró la Central de Bombeo de Zhenjiang, considerada la presa hidroeléctrica más alta del mundo, con 182,3 metros de altura. Este proyecto, que ha costado 1.300 millones de euros, tiene una potencia total de 1,35 gigavatios y funciona como una gigantesca batería natural que almacena energía en horarios de bajo consumo para liberarla en los picos de demanda.
Además, de las 60 centrales nucleares en construcción en el mundo actualmente, 30 están en China, según datos citados por Gabriel Quadri. El país también está desarrollando reactores nucleares relativamente pequeños, modulares y a bajo costo que podrían revolucionar el sector eléctrico.
## La otra cara de la moneda: dependencia del carbón
A pesar de estos avances, China sigue siendo muy dependiente del carbón. Es el mayor emisor de gases de efecto invernadero del planeta en términos absolutos (no per cápita), y responsable del 30% de gases de efecto invernadero y del 90% del crecimiento de las emisiones de CO₂ desde 2015, según Carbon Brief.
Sin embargo, hay señales positivas. Las emisiones de CO₂ de China descendieron un 1,6% interanual en el primer trimestre de 2025 y un 1% en los últimos 12 meses. Es la primera vez que una reducción está directamente ligada al aumento de la capacidad de las energías renovables y sin que haya una desaceleración de la demanda de energía, según un estudio publicado en mayo por Carbon Brief.
El país espera alcanzar su pico de emisiones de dióxido de carbono al cierre de esta década y llegar a cero emisiones netas de CO₂ en 2060, según sus compromisos internacionales.
## Impacto global
La estrategia energética china no solo tiene implicaciones domésticas sino también globales. Como señala Gabriel Quadri, "China no sólo produce y despliega energías limpias en su territorio a una escala fuera de nuestra comprensión, sino que las hace disponibles a todo el mundo a costos que parecen irrisorios, particularmente en países en vías de desarrollo".
En Pakistán, la India, Nigeria, Sudáfrica y decenas de países más, los paneles solares chinos están permitiendo que la generación de energía limpia crezca rápidamente. Esto tiene importantes implicaciones para la lucha global contra el cambio climático, ya que gracias a China, el mundo, por primera vez, generará más electricidad con fuentes limpias que con carbón en 2025.
La expansión de la red eléctrica china y su liderazgo en tecnologías limpias representan una transformación energética sin precedentes que está redefiniendo el panorama energético global. A medida que el país continúa desarrollando su infraestructura de transmisión y aumentando su capacidad renovable, su influencia en la transición energética mundial seguirá creciendo, con profundas implicaciones económicas, ambientales y geopolíticas.