La relación comercial entre China y Alemania ha experimentado una profunda transformación en la última década, pasando de un modelo de transferencia tecnológica a una intensa competencia industrial, según revelan múltiples fuentes. Mientras las empresas chinas aumentan su presencia en Europa con inversiones récord, Alemania enfrenta el desafío de mantener su competitividad frente a un socio que ha logrado convertirse en líder en sectores clave como las energías renovables y los vehículos eléctricos.