Un equipo de investigadores desarrolló una técnica que transforma la lignina, un componente leñoso de las plantas tradicionalmente descartado como desecho industrial, en ácido adípico, uno de los componentes químicos esenciales para la producción de nailon, según un estudio publicado en la revista Nature. El método combina procesamiento químico con microorganismos modificados genéticamente y podría ofrecer una alternativa más sostenible y con menor huella de carbono a los procesos actuales basados en combustibles fósiles.