Investigadores en Estados Unidos han logrado mapear con precisión molecular cómo el cerebro humano recibe y procesa señales internas del cuerpo, un sistema sensorial llamado interocepción que permite sentir desde el hambre hasta la ansiedad. Los avances incluyen el descubrimiento de proteínas que convierten presión física en señales eléctricas y el mapeo detallado del nervio vago, hallazgos que podrían transformar el tratamiento de condiciones desde la obesidad hasta trastornos de ansiedad.