Un equipo internacional de físicos y biólogos ha resuelto uno de los misterios más antiguos de la botánica al demostrar que la venus atrapamoscas cierra su trampa mortal mediante el ablandamiento casi instantáneo de las paredes celulares de sus hojas, un mecanismo que rompe con la teoría dominante sobre el movimiento de esta planta carnívora. El hallazgo, publicado en la revista Science, revela que el cierre ocurre en menos de un segundo gracias a la liberación de energía elástica almacenada, sin necesidad del desplazamiento masivo de agua que se creía responsable del fenómeno.