Investigadores de la Universidad Rockefeller han logrado por primera vez capturar imágenes de un complejo de señalización mecánica en acción, revelando que la compresión —no la tensión— de los filamentos de actina por parte de la proteína motora miosina es clave para que las células detecten y respondan a su entorno físico, según un estudio publicado en la revista Nature en abril de 2026.