Científicos polacos atrapan luz en una capa mil veces más delgada que un cabello humano
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Científicos polacos atrapan luz en una capa mil veces más delgada que un cabello humano

Un equipo de investigadores de la Universidad de Varsovia ha logrado confinar luz infrarroja en una estructura de apenas 40 nanómetros de espesor, más de mil veces más delgada que un cabello humano, según un estudio publicado recientemente. El avance, basado en diselenuro de molibdeno, podría transformar la fabricación de chips fotónicos, sensores ultracompactos y dispositivos cuánticos sin necesidad de materiales exóticos.

CIENCIA17 ABR 2026

Investigadores de la Facultad de Física de la Universidad de Varsovia, en colaboración con instituciones de Łódź, la Universidad Tecnológica de Varsovia y la Academia Polaca de Ciencias, han desarrollado una nanoestructura capaz de capturar fotones en una capa de aproximadamente 40 nanómetros de grosor, según reporta el estudio. Para dimensionar el logro, un cabello humano mide más de mil veces ese espesor.

El dispositivo consiste en una rejilla de sublong de onda: un conjunto de tiras paralelas ultrafinas talladas en una película semiconductora. Cuando el espaciado entre estas tiras permanece menor que la longitud de onda de la luz, la rejilla actúa como un espejo casi perfecto mientras comprime el campo electromagnético en una región extremadamente compacta, según explican los investigadores.

El desafío de reducir el tamaño de las estructuras ópticas

Cada tipo de luz transporta una longitud de onda, desde unos pocos cientos de nanómetros en el rango visible hasta más de un micrómetro en el infrarrojo. La óptica tradicional enfrenta dificultades para confinar ondas en estructuras mucho más pequeñas que esa longitud de onda, según el estudio. La mayoría de las rejillas o resonadores clásicos fabricados con silicio o arseniuro de galio necesitan varios cientos de nanómetros de espesor para mantener la luz adecuadamente atrapada.

Cuando los ingenieros intentan adelgazar esos dispositivos de manera demasiado agresiva, el campo se filtra y la estructura simplemente deja de funcionar como resonador eficiente, según los investigadores. Superar esa escala manteniendo un fuerte confinamiento de luz ha sido un desafío persistente para quienes diseñan circuitos fotónicos integrados, sensores o enlaces de comunicación ultrarrápidos en chips.

Diselenuro de molibdeno: el material que cambia las reglas

El equipo polaco resolvió este problema recurriendo al diselenuro de molibdeno (MoSe₂), un semiconductor en capas que se ha convertido en una estrella emergente en la ciencia de materiales. Comparado con vidrio, silicio o arseniuro de galio, este compuesto ralentiza los fotones de manera mucho más pronunciada, según el estudio. Dentro del MoSe₂, la luz se propaga aproximadamente 4,5 veces más lento que en el vacío, frente a aproximadamente 1,5 veces más lento en vidrio y 3,5 en semiconductores convencionales.

Este alto índice de refracción significa que el campo electromagnético "permanece" más tiempo en el material, potenciando su interacción con la rejilla, según los investigadores. Gracias a ese impulso, el grupo de Varsovia pudo fabricar su estructura con apenas unas pocas decenas de nanómetros de espesor y aún así mantener un excelente confinamiento de luz, alcanzando la cifra titular de una capa más de mil veces más delgada que un cabello.

Óptica no lineal: convirtiendo infrarrojo en azul visible

El MoSe₂ no solo ralentiza la luz; también muestra un comportamiento no lineal fuerte, un tema central en la óptica avanzada. Un efecto destacado es la generación de tercer armónico, donde tres fotones infrarrojos se combinan en un solo fotón con el triple de frecuencia, según el estudio. En este experimento, eso significa convertir infrarrojo invisible en luz azul visible.

Al concentrar el campo infrarrojo dentro de la rejilla de sublong de onda, los investigadores aumentaron esta conversión en más de 1.500 veces en comparación con una capa plana de MoSe₂, según reportan. Esta eficiente conversión de frecuencia podría alimentar fuentes de luz miniatura, técnicas de microscopía o incluso nuevas formas de leer circuitos a nanoescala sin calentarlos.

De escamas despegadas con cinta a capas delgadas a escala de oblea

Experimentos anteriores con MoSe₂ dependían de la exfoliación, un método de "cinta adhesiva" utilizado famosamente para el grafeno. Ese enfoque funciona bien en el laboratorio pero solo produce escamas diminutas, a menudo de apenas unas pocas decenas de micrómetros cuadrados de área, según el estudio. Para dispositivos prácticos, los ingenieros necesitan películas uniformes a través de chips completos, no fragmentos del tamaño de una estampilla postal.

La colaboración liderada por Varsovia cambió a epitaxia de haz molecular (MBE, por sus siglas en inglés), un método ampliamente utilizado en la industria de semiconductores. Con MBE, cultivaron capas continuas de MoSe₂ que abarcan varias pulgadas cuadradas mientras mantienen el espesor alrededor de 40 nanómetros, según los investigadores. La relación de aspecto es sorprendente: aproximadamente uno a un millón, en comparación con aproximadamente 1:2000 para una hoja de papel A4.

Escalar a películas del tamaño de obleas significa que este enfoque puede alimentar de manera realista chips fotónicos integrados, sensores compactos o convertidores de frecuencia en chip, según el estudio.

Aplicaciones reales: desde chips hasta microscopía avanzada

Esta capacidad de capturar luz en una región ultrafina abre varios caminos. En circuitos fotónicos integrados, la rejilla puede actuar como un componente compacto para filtros, espejos y resonadores, según los investigadores. Para tecnologías cuánticas, un confinamiento más estrecho aumenta la interacción entre fotones y emisores cuánticos, respaldando fuentes de fotones individuales más eficientes.

En microscopía, los campos locales fuertes permiten técnicas sensibles a la superficie que sondean moléculas o defectos con mayor contraste, según el estudio. La conversión de infrarrojo a visible podría incluso ayudar a visualizar señales que normalmente son difíciles de detectar, un activo valioso para bioimagen o inspección de chips a nanoescala.

Entre las aplicaciones potenciales se encuentran láseres en chip que utilizan rejillas de MoSe₂ como cavidades diminutas para operación de baja potencia; convertidores de frecuencia que transforman señales infrarrojas de telecomunicaciones en luz visible para detección; espectrómetros miniatura integrados en teléfonos inteligentes o dispositivos portátiles; y detectores solares o térmicos mejorados donde los campos confinados aumentan la absorción, según los investigadores.

Estas aplicaciones muestran cómo la luz estrictamente controlada, incluso en una película de 40 nanómetros, puede remodelar el diseño de dispositivos en telecomunicaciones, detección e imagen.

Comparaciones y contexto técnico

La capa de MoSe₂ que atrapa luz infrarroja mide aproximadamente 40 nanómetros de espesor, más de mil veces más delgada que un cabello humano y mucho más delgada que una hoja de papel de oficina, cuya relación grosor-tamaño es de alrededor de 1:2000, según el estudio. Los investigadores alcanzaron una relación de aspecto cercana a uno a un millón mientras aún controlaban la luz de manera eficiente.

El diselenuro de molibdeno atrapa luz mejor que el silicio porque tiene un índice de refracción más alto, lo que significa que los fotones viajan más lentamente dentro de él. Comparado con silicio o arseniuro de galio, la desaceleración es más fuerte en aproximadamente un factor de 4,5, según los investigadores. Esta desaceleración mejorada permite que el campo electromagnético se acumule en estructuras mucho más delgadas sin filtrarse, por lo que los diseñadores pueden reducir las rejillas a unas pocas decenas de nanómetros mientras preservan un fuerte confinamiento.

La generación de tercer armónico convierte tres fotones infrarrojos en un fotón de mayor frecuencia, en este caso en la región azul visible. En la rejilla de sublong de onda de MoSe₂, el intenso confinamiento de luz infrarroja hace que este efecto no lineal sea más de 1.500 veces más fuerte que en una película plana, según el estudio. Ese nivel de mejora podría respaldar fuentes de luz ultracompactas, imagen a nanoescala y procesamiento avanzado de señales ópticas en chips integrados.

Implicaciones para la transición de electrónica a fotónica

A medida que los circuitos electrónicos se acercan a sus límites de rendimiento y escalado, la fotónica ofrece señalización más rápida con menor calor al usar luz en lugar de electrones, según los investigadores. Las rejillas ultrafinas que capturan luz de manera estrecha ayudan a reducir los componentes fotónicos a tamaños más cercanos a los transistores electrónicos.

Este avance se suma a un panorama más amplio de investigación en el que la miniaturización extrema de componentes ópticos busca integrar capacidades de comunicación, procesamiento y detección en plataformas cada vez más compactas y eficientes energéticamente. La capacidad de fabricar estas estructuras a escala de oblea utilizando técnicas industriales estándar como MBE sugiere que la transición de resultados de laboratorio a aplicaciones comerciales podría acelerarse en los próximos años, según el estudio.

Los investigadores señalan que, aunque la investigación continúa, el uso de materiales semiconductores convencionales significa que las aplicaciones prácticas podrían llegar antes que para enfoques más experimentales, elevando la posibilidad de integración en futuros sensores, procesadores y dispositivos de comunicación.

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