Un equipo de investigadores de la Universidad de Varsovia ha logrado confinar luz infrarroja en una estructura de apenas 40 nanómetros de espesor, más de mil veces más delgada que un cabello humano, según un estudio publicado recientemente. El avance, basado en diselenuro de molibdeno, podría transformar la fabricación de chips fotónicos, sensores ultracompactos y dispositivos cuánticos sin necesidad de materiales exóticos.