El aumento alarmante de infecciones bacterianas que no responden a tratamientos convencionales ha obligado a médicos a recurrir a péptidos antimicrobianos, una clase de antibióticos abandonados por su toxicidad en el siglo XX. Ahora, investigadores utilizan herramientas como inteligencia artificial e imagen molecular para rediseñar estos fármacos y convertirlos en una fuente potencial de nuevas terapias contra la resistencia antimicrobiana, según reporta la revista Nature.