La capital mexicana registra un hundimiento de más de dos centímetros por mes en algunas zonas debido a la extracción intensiva de agua subterránea, según revelan las mediciones más recientes del satélite NISAR de la NASA realizadas entre octubre de 2025 y enero de 2026. El fenómeno, que afecta a una metrópoli de cerca de 20 millones de habitantes asentada sobre un antiguo lecho lacustre, ha sido monitoreado desde 1925 y continúa amenazando infraestructuras clave como el Metro.