Colombia enfrenta crisis existencial en su industria petrolera con reservas en declive
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Colombia enfrenta crisis existencial en su industria petrolera con reservas en declive

La industria petrolera de Colombia se encuentra al borde del colapso debido a la escasez de nuevos descubrimientos, una vida útil de reservas de apenas 7,2 años y políticas gubernamentales que restringen la exploración, según revela un análisis de OilPrice.com. Esta situación amenaza gravemente la economía del país, donde el petróleo representa su principal exportación y aproximadamente el 10% de los ingresos fiscales.

NEGOCIOS6 NOV 2025

La industria petrolera colombiana enfrenta una crisis existencial que podría tener consecuencias devastadoras para la economía nacional. Según datos de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) citados por OilPrice.com, las reservas probadas de petróleo del país han caído drásticamente desde su pico de 2,4 mil millones de barriles en 2013 hasta poco más de dos mil millones de barriles en 2024, con una vida útil de producción de apenas 7,2 años.

Esta reducción de más de 400 millones de barriles refleja el limitado éxito exploratorio del país durante las últimas dos décadas. De acuerdo con OilPrice.com, en los últimos veinte años, Colombia ha registrado solo dos descubrimientos significativos que superan los 200 millones de barriles: el yacimiento Akacia y el Lorito, ambos con 250 millones de barriles cada uno, encontrados por Ecopetrol en su bloque CPO-09 en 2010 y 2018, respectivamente.

La situación se ha agravado considerablemente desde que el presidente Gustavo Petro asumió el cargo en agosto de 2022. Según OilPrice.com, Petro implementó políticas para reducir la dependencia de los combustibles fósiles, prohibiendo la fracturación hidráulica (fracking) y suspendiendo la adjudicación de nuevos contratos de exploración petrolera. Estas decisiones han acelerado el declive de la industria en un momento crítico.

El impacto económico de esta crisis es significativo. El petróleo constituye la principal exportación de Colombia, generando 15.000 millones de dólares durante 2024 y aproximadamente el 10% de los ingresos fiscales, según reporta OilPrice.com. La disminución de las reservas y la producción amenaza directamente estos ingresos vitales.

Las políticas gubernamentales también han incluido aumentos impositivos para las industrias extractivas. En noviembre de 2022, Petro impuso un gravamen sobre las ventas de petróleo cuando el precio internacional Brent alcanza umbrales específicos: un impuesto adicional del 5% cuando los precios están entre 67,30 y 75 dólares por barril, que aumenta al 10% entre 75 y 82,20 dólares, y al 15% si el precio sube más, según detalla OilPrice.com. Adicionalmente, en febrero de 2025, Bogotá impuso un recargo del 1% sobre las exportaciones de crudo, inicialmente por 90 días pero extendido a un año, con planes de hacerlo permanente.

Estas medidas han provocado que muchas compañías petroleras extranjeras reduzcan sus operaciones en Colombia o, como en el caso de ExxonMobil, abandonen completamente el país. Según datos del Banco Central de Colombia citados por OilPrice.com, la inversión extranjera directa (IED) ha disminuido significativamente. En 2024, Colombia recibió 14.100 millones de dólares en IED, una caída respecto a los 16.800 millones recibidos el año anterior y un 13% menos que los 16.200 millones recibidos hace 10 años.

Específicamente en el sector energético, la inversión extranjera en 2024 fue de 2.300 millones de dólares, considerablemente menor que los 3.100 millones dirigidos a la industria petrolera durante 2023. Para los primeros seis meses de 2025, se invirtieron 1.500 millones de dólares en el sector de hidrocarburos, en comparación con los 1.300 millones del mismo período del año anterior, aunque OilPrice.com cuestiona si esta tendencia continuará debido a los vientos en contra que enfrenta Colombia.

Entre estos desafíos se encuentra la decisión del presidente estadounidense Donald Trump de descertificar a Colombia como socio en la lucha contra el narcotráfico y su creciente disputa con el presidente Petro, según menciona OilPrice.com. Además, la violencia y la producción de cocaína en aumento, particularmente en las regiones remotas donde opera la industria petrolera colombiana, están disuadiendo aún más la inversión energética extranjera.

Históricamente, Colombia no ha visto descubrimientos petroleros de clase mundial (más de 500 millones de barriles) desde principios de la década de 1990. El último fue el descubrimiento de Occidental Petroleum del campo petrolero Caño Limón de 1.100 millones de barriles en 1983, seguido por los campos Cusiana (750 millones de barriles) y Cupiagua (510 millones de barriles) encontrados por BP en 1989 y 1993, respectivamente, según detalla OilPrice.com.

La falta de éxito exploratorio durante las últimas dos décadas había generado especulaciones sobre el potencial del fracking para el futuro del sector petrolero colombiano. OilPrice.com señala que existen formaciones geológicas en el país, como la formación La Luna del Cretácico, que poseen un considerable potencial de petróleo no convencional. Esta formación fue el objetivo de los proyectos piloto de fracking Kale y Platero de Ecopetrol y ExxonMobil cerca del municipio de Puerto Wilches en el Valle Medio del Magdalena, pero fueron cancelados tras la prohibición del fracking por parte de Petro.

La combinación de precios del petróleo más débiles y el creciente impulso global para eliminar gradualmente los combustibles fósiles en favor de vehículos eléctricos y fuentes de energía renovables significa que el tiempo se agota para que Colombia descubra más petróleo. OilPrice.com concluye que se necesitará una cantidad considerable de capital para financiar la enorme actividad de perforación requerida para realizar los descubrimientos petroleros necesarios, algo extremadamente difícil de atraer mientras Bogotá se niega a adjudicar nuevos contratos de exploración y aumenta la carga fiscal que enfrentan las compañías petroleras.

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