El Fenya, un lenguaje criminal que durante siglos utilizaron delincuentes rusos para evadir autoridades, se expandió masivamente durante el sistema de Gulags soviético y hoy es empleado por cibercriminales para ocultar sus actividades en internet. Este criptolecto, que contiene entre 10.000 y 27.000 palabras con influencias del alemán, griego y yiddish, pasó de las calles de la Rusia zarista a las prisiones de Stalin, luego a la cultura popular y finalmente al mundo digital, donde confunde tanto a traductores automáticos como a investigadores de ciberseguridad.