Dieciocho meses después de que la comunidad árabe-estadounidense más grande de Estados Unidos ayudara a impulsar a Donald Trump a un segundo mandato presidencial, las familias de Dearborn, Michigan, enfrentan una crisis humanitaria que se ha expandido desde Gaza hasta Líbano, según líderes comunitarios que se reunieron con The Associated Press. La guerra ha desplazado a más de un millón de personas en Líbano y matado a más de 2.000, incluyendo más de 500 mujeres, niños y trabajadores médicos, mientras la comunidad lidia con la ansiedad por familiares en el extranjero y tensiones crecientes en casa.