Política

Comunidades indígenas colombianas rompen con la izquierda y respaldan al candidato ultraderechista De la Espriella

El candidato presidencial ultraderechista Abelardo de la Espriella recibió a finales de abril el wararat o bastón de mando del pueblo Wayúu en La Guajira, el mismo símbolo que hace cuatro años entregaron a Gustavo Petro. El giro político refleja el descontento de sectores indígenas con el gobierno de izquierda, que acusan de traicionar promesas y favorecer solo a ciertas organizaciones, según reporta El País. La fractura desafía la narrativa tradicional de que las comunidades indígenas colombianas son monolíticamente de izquierda, en medio de una contienda electoral con doce candidatos rumbo a la primera vuelta del 31 de mayo de 2026.

POLÍTICA15 MAY 2026

El candidato ultraderechista Abelardo de la Espriella recibió a finales de abril en La Guajira, extremo norte de Colombia, un wararat o bastón de mando de las autoridades indígenas del pueblo Wayúu, el más numeroso del país, según El País. El objeto representa compromiso y sabiduría, y De la Espriella declaró entonces que defendería la autonomía de ese grupo y establecería diálogos directos con sus gobernadores. "El pueblo Wayúu tendrá un lugar central en el país que vamos a construir", manifestó el aspirante.

La ceremonia tiene especial significado porque la comunidad Juyasirain ofició el mismo ritual hace cuatro años con Gustavo Petro, presidente de izquierda que ahora termina su mandato. "Muchos no nos sentimos representados por la izquierda, y mucho menos con el presidente. A mí no me engañan: La Guajira ha sido el departamento más azotado en los últimos años. Muchos creyeron que Petro iba a cambiar las cosas, pero todo está peor", indicó Bertilda Almazo Pushaina, miembro de esta comunidad de casi 300 personas que participó en la ceremonia con De la Espriella, según El País.

Almazo Pushaina, conocida como Betty y fundadora de una escuela, pide dejar atrás la idea de que "todos los indígenas son de izquierda". La mujer se lanzó al Senado en las recientes elecciones legislativas con una coalición de derecha moderada y, aunque perdió, ahora apoya al candidato ultra. "Es un emprendedor, alguien que no ha estado dentro de la política y creemos que puede convertir el departamento en La Guajira Milagro", dijo.

La presidencia de Petro ha estado marcada por el avance en la representación de comunidades históricamente ignoradas, como afros e indígenas, según El País. El mandatario designó dos ministros indígenas y una embajadora ante la ONU, puestos que nunca habían ocupado colombianos pertenecientes a los pueblos nativos, que suman alrededor de 2,5 millones de personas o cerca del 5% del censo.

El gobierno avanzó en reivindicaciones históricas como la creación de entidades territoriales propias y potenció con visibilidad y financiamiento al Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) y a la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), las principales asociaciones indígenas del país, según El País. El candidato petrista Iván Cepeda eligió a la lideresa indígena Aida Quilcué, miembro del CRIC, como fórmula vicepresidencial.

Pero la relación ha sufrido varios golpes. Esta misma semana, más de 500 indígenas Misak llegaron a Bogotá desde el Cauca para reclamar al gobierno la marcha atrás de acuerdos que han beneficiado a otros pueblos, como la comunidad Nasa, en detrimento suyo, según El País. La etnia Emberá, principalmente asentada en Chocó, ha protagonizado varias protestas y asentamientos contra el ejecutivo, al que acusan de incumplir promesas como la mejora de condiciones de alimentación o vivienda.

Lot Villazón, indígena Kankuamo de la Sierra Nevada de Santa Marta, expone varias quejas con el manejo de Petro de las cuestiones indígenas. "Por un lado, hace muy difícil que todos seamos visibilizados; ONIC y CRIC son los que más dinero reciben y la izquierda saca provecho de ese apoyo. Además, tampoco ha ayudado a resolver las profundas divisiones que hay entre los pueblos", dijo a El País.

Se trata de una molestia que aparece con cierta frecuencia en el diverso movimiento indígena. En 2009, el gobierno de Álvaro Uribe propició la creación de la Organización de Pueblos Indígenas del Cauca (OPIC) como contrapeso al CRIC y la ONIC, aunque esta asociación desapareció, según El País.

Según Villazón, uno de los mayores problemas entre los pueblos es que los liderazgos de los gobernadores son demasiado extensos, lo que impide que nuevas voces lleguen al poder. "Tenemos más de 900 cabildos y resguardos indígenas registrados para solo 115 pueblos nativos. Muchos también aprovechan porque, si obtienen reconocimiento, les dan dinero que pueden usar a sus anchas", añadió. Apoyará a De la Espriella porque considera que el candidato los ayudará a "progresar". "No necesitamos subsidios, necesitamos capital para emprender y poder convertirnos en empresarios", dijo.

Los respaldos al aspirante ultra también llegan desde el Cauca, una de las regiones más azotadas por el conflicto en los últimos meses y hogar de al menos una decena de comunidades indígenas, entre las más organizadas y visibles del país, según El País. Aunque casi todas están agrupadas en el CRIC, hay indígenas disidentes, explica Diana Perafán, líder social nacida en Popayán y madre de dos hijos, que afirma que le atrae la política de mano dura de De la Espriella contra los grupos armados.

"Con él tengo la contundencia que no vi en Paloma Valencia [la candidata de la derecha tradicional]: es claro en que no puede haber tibiezas en la lucha contra los grupos criminales y terroristas", aseveró Perafán. En los comicios legislativos de marzo, fue candidata por el pequeño partido ultraconservador Salvación Nacional, que avala al candidato ultra. La mujer asistió al evento que hizo De la Espriella en Popayán a inicios de mayo, donde, sostiene, recibió a los indígenas y prometió acabar con "la rosca" de las grandes asociaciones.

Los indígenas consultados denuncian ser objeto de persecuciones y amenazas por apoyar a la derecha. Para fundamentar su preocupación, ponen de ejemplo el caso de Jesús Antonio Montaño, líder Misak asesinado por las disidencias de las FARC en 2022, según El País. El indígena fue promotor de la campaña presidencial del derechista Federico Gutiérrez, quien tras el homicidio denunció que Montaño había sido amenazado por apoyar su candidatura.

"Nos llaman disidentes por no estar de acuerdo con los bloqueos en la vía Panamericana o por querer detener el reclutamiento masivo de menores de parte de los grupos armados", reprochan los indígenas de derecha, que reclaman se acabe el estigma contra ellos, según El País. De la Espriella ha podido recoger el descontento de aquellos descontentos con la izquierda y que quieren demostrar que el pueblo indígena es "tan heterogéneo como el resto de la sociedad colombiana".

Según información de la Universidad El Bosque, De la Espriella es abogado litigante, fundador de De La Espriella Lawyers en 2002, y fue miembro de la sociedad civil acompañante en los diálogos de paz de Ralito en 2004. Fundó la Fundación Iniciativas por la Paz (Fipaz) y no tiene trayectoria previa en cargos públicos electivos. Su candidatura fue inscrita por firmas ciudadanas en 2025 y compite bajo la coalición Defensores de la Patria.

La primera vuelta presidencial del 31 de mayo reúne doce candidaturas, según la Universidad El Bosque. Entre los principales contendientes figuran Iván Cepeda del Pacto Histórico, con la lideresa indígena Aida Quilcué como vicepresidenta; Paloma Valencia del Centro Democrático, ganadora de la Gran Consulta por Colombia el 8 de marzo de 2026; Claudia López de la coalición Con Claudia Imparables, exalcaldesa de Bogotá; Sergio Fajardo de Dignidad y Compromiso, candidato presidencial en 2010, 2018 y 2022; y Roy Barreras de La Fuerza, expresidente del Senado y exembajador en el Reino Unido.

La contienda está marcada por debates sobre el modelo económico, la seguridad, el sistema de salud y el rumbo de la paz, según la Universidad El Bosque. El fenómeno de comunidades indígenas apoyando candidatos de ultraderecha representa una fractura significativa en el tradicional alineamiento político de estos sectores con la izquierda colombiana, desafiando narrativas establecidas sobre la homogeneidad política de los pueblos nativos del país.

SIGUE LEYENDO
MÁS DE POLÍTICA