El Congreso de Estados Unidos tiene la responsabilidad constitucional de reformar la Corte Suprema para restaurar el equilibrio de poderes y la confianza pública en la institución, según un análisis publicado en Time. La propuesta surge mientras la confianza ciudadana en el máximo tribunal alcanza mínimos históricos y la Corte Roberts expande agresivamente su poder, revirtiendo legislación histórica y utilizando procedimientos de emergencia de manera sin precedentes.