El Consejo Europeo de Investigación (ERC, por sus siglas en inglés) revocó el 29 de abril de 2026 una política que habría obligado a investigadores rechazados a esperar hasta cuatro años antes de volver a solicitar financiamiento, apenas dos semanas después de anunciarla. La medida, diseñada para aliviar la sobrecarga de evaluadores ante un aumento del 31% en solicitudes entre 2024 y 2025, generó una carta abierta con más de mil firmas que argumentaba que las restricciones desalentarían ideas audaces y expulsarían talento de Europa.