El Delta del Orinoco, uno de los ecosistemas más biodiversos del continente y territorio ancestral del pueblo warao en el noreste de Venezuela, enfrenta una crisis de contaminación del agua que amenaza la vida de las comunidades indígenas. La presencia de contaminantes vinculados a la actividad petrolera e industrial en la cuenca del Orinoco ha convertido el agua en "wirinoko" —agua envenenada— afectando la salud de poblaciones que dependen directamente del río para su subsistencia diaria.