Un nuevo estudio revela que las metilsiloxanas, compuestos sintéticos utilizados en productos industriales, cosméticos y vehículos, están presentes en concentraciones alarmantemente altas en la atmósfera global, superando ampliamente los niveles de PFAS y microplásticos. Según investigadores de las universidades de Utrecht y Groningen, estos contaminantes representan entre el 2 y 4.3 por ciento de la masa total de aerosoles orgánicos atmosféricos, planteando riesgos desconocidos para la salud humana y el clima.