

La Conferencia de Cambio Climático de la ONU en Belém, Brasil, ingresó este lunes a su semana definitiva con participantes intensificando discusiones sobre financiamiento climático, adaptación y transición justa, mientras los líderes mundiales buscan avances concretos para limitar el calentamiento global.
La Conferencia COP30, que se desarrolla del 10 al 21 de noviembre en la ciudad amazónica de Belém, reúne a representantes de casi 200 países con el objetivo central de limitar el aumento de la temperatura global a 1.5 grados Celsius. Durante la primera semana, se han dado pasos importantes como la Declaración de Belém sobre Hambre, Pobreza y Acción Climática Centrada en lo Humano.
Según declaraciones oficiales de la conferencia, la segunda semana comenzará con un enfoque unificador: "poner la naturaleza en el corazón de la acción climática". Esto implica fortalecer compromisos para proteger bosques, defender los derechos de pueblos indígenas y expandir soluciones basadas en la naturaleza.
Uno de los temas más sensibles pendientes es el financiamiento de países desarrollados a naciones en desarrollo. Simon Stiell, secretario ejecutivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, enfatizó que el financiamiento climático es "el flujo sanguíneo de la acción climática", pero aún no es suficiente ni se comparte de manera justa.
El secretario general de la ONU, António Guterres, ha urgido establecer un camino claro para alcanzar 1.3 billones de dólares anuales en financiamiento climático para países en desarrollo para 2035. Para lograr este objetivo, las presidencias de COP29 y COP30 propusieron impuestos a transacciones financieras, moda de lujo, tecnología y bienes militares.
El presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva planea reunirse esta semana con Guterres para fortalecer la gobernanza climática y la cooperación multilateral. Las negociaciones se encuentran en un momento crítico, con participantes reconociendo que "el juego se juega hasta el último momento".
Los próximos días serán fundamentales para definir compromisos concretos en reducción de emisiones, protección de ecosistemas y apoyo financiero a países más vulnerables al cambio climático.