El fenómeno climático de El Niño amenaza el sistema de generación eléctrica de Costa Rica, que depende en un 76% de plantas hidroeléctricas, con una reducción prevista de hasta 30% en las precipitaciones de la temporada lluviosa de 2026. La crisis climática se cruza con un debate político sobre la apertura del monopolio estatal de electricidad, mientras el país centroamericano intenta preservar su matriz energética 98% renovable.