Más de 130,000 personas han desaparecido en México desde que el estado inició su guerra contra los cárteles de la droga hace una década. Un nuevo informe del gobierno ha generado indignación al sugerir que un tercio de los desaparecidos podría estar vivo, mientras que otro tercio carece de datos suficientes para ser encontrado.
En México, la búsqueda de personas desaparecidas se ha convertido en una crisis de derechos humanos de gran magnitud. Según un informe reciente del gobierno, se ha encontrado actividad en registros estatales de 40,308 personas desaparecidas, lo que sugiere que podrían estar vivas. Sin embargo, 46,742 casos carecen de información básica, lo que imposibilita su búsqueda. Activistas y expertos en derechos humanos critican que esta revisión de datos minimiza la crisis y no contribuye a localizar a los desaparecidos. La presidenta Claudia Sheinbaum reafirmó el compromiso de continuar la búsqueda, pero las familias y colectivos de búsqueda temen que el estado esté tratando de borrar a sus seres queridos del registro oficial. La práctica de desapariciones forzadas en México se remonta a las décadas de 1960 y 1970, y se intensificó en 2006 con la guerra contra los cárteles. Aunque el gobierno actual afirma que las desapariciones recientes son cometidas por individuos y no por el estado, muchos casos, como la desaparición de 43 estudiantes en 2014, involucran a actores estatales. La falta de confianza en las fiscalías y la colusión con grupos criminales complican aún más la situación.