A 40 años del desastre nuclear de Chernóbil, ocurrido el 26 de abril de 1986, investigaciones científicas revelan que la fauna en la zona de exclusión de 60 kilómetros alrededor de la planta devastada presenta características inusuales, desde ranas con piel más oscura hasta hongos negros que crecen dentro del reactor, mientras el debate científico continúa sobre si estos cambios representan verdaderas adaptaciones evolutivas a la radiación o respuestas a un ecosistema transformado por la ausencia humana.