El gobierno cubano ha comunicado a las aerolíneas internacionales que a partir de este lunes el país no dispone de combustible para la aviación, según informó la agencia Efe citando fuentes oficiales, aunque posteriormente el Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba (IACC) desmintió esta información. La crisis energética amenaza con aislar a la isla y golpear duramente al sector turístico, una de sus principales fuentes de ingresos.
La escasez de combustible en Cuba ha alcanzado un punto crítico que podría paralizar su sistema aeronáutico. Según un aviso NOTAM internacional (A0356/26) emitido por el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana, los nueve aeropuertos internacionales del país no dispondrán de combustible para operar durante al menos un mes, desde el 10 de febrero hasta el 11 de marzo de 2026, según confirmó Martí Noticias.
La agencia Efe informó el domingo, citando dos fuentes oficiales, que a las aerolíneas internacionales se les había advertido de la falta de combustible para operar desde este lunes. Las principales compañías afectadas serán estadounidenses, españolas, panameñas y mexicanas, según la agencia, que aclara que las empresas aún no han explicado cómo van a afrontar el problema.
Sin embargo, este lunes el Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba (IACC) y la Corporación de la Aviación Civil Cubana S.A. (CACSA) desmintieron categóricamente que se haya suspendido el suministro de combustible Jet A-1 para las operaciones aéreas. "Los aeropuertos internacionales de la isla, encabezados por el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana, mantienen su operatividad y cuentan con las reservas necesarias para garantizar el cumplimiento de los itinerarios programados", señala la nota oficial citada por Martí Noticias.
La comunicación inicial sobre la falta de combustible llegó un día después de que el Gobierno decidiera cerrar hoteles y reubicar a los turistas internacionales, según informó El País. Esta situación amenaza con asestar otro duro golpe al turismo, sector vital para la economía cubana por su capacidad de generar divisas y empleo en un contexto de escasez de recursos.
La isla recibió en 2024 unos 2,2 millones de turistas internacionales, la cifra más baja en casi dos décadas y por debajo de las expectativas oficiales, según El País. Datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) muestran que entre enero y septiembre de 2025 las llegadas de visitantes extranjeros cayeron un 20,5%, con apenas 1.366.720 turistas, es decir, 350.000 menos que el año anterior.
Las autoridades cubanas culpan de la falta de diésel y otros combustibles a las sanciones impuestas por Estados Unidos. El presidente estadounidense, Donald Trump, firmó el 29 de enero una orden presidencial que amenaza con aranceles a aquellos países que suministren petróleo a Cuba, según El País. La isla ya había perdido a su principal proveedor, Venezuela, tras la intervención militar en Caracas del 3 de enero para detener al presidente Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores.
México también ha suspendido el envío de petróleo a Cuba por temor a los aranceles estadounidenses. "Estamos en todos los trabajos diplomáticos para poder reenviar petróleo a Cuba. Obviamente, no queremos que haya sanciones para México, pero estamos en ese proceso de diálogo y, por lo pronto, se va a enviar ayuda humanitaria", señaló la presidenta Claudia Sheinbaum, según cita El País.
Ante esta situación, Rusia ha anunciado que intentará ayudar a su aliado. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó este lunes que Rusia está buscando soluciones junto a las autoridades de Cuba y que hará lo posible para ayudar en este momento crítico, además de facilitar el retorno de turistas rusos que podrían quedar varados en la isla. "Tanto por canales diplomáticos como por otras vías, mantenemos intensos contactos con los amigos cubanos", declaró Peskov en rueda de prensa, según informa Efe citado por El País.
"Estas medidas sofocantes por parte de Estados Unidos realmente generan grandes dificultades para el país", remarcó el portavoz ruso, que aseguró que Moscú y La Habana estudian "posibles vías para solucionar estos problemas o, al menos, paliarlos". Según el servicio de prensa de la Unión de la Industria Turística Rusa, en estos momentos en Cuba hay alrededor de 4.000 turistas rusos, y por ahora los vuelos previstos para este lunes se están efectuando con normalidad.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, afirmó el pasado jueves que estaba dispuesto a abrir un diálogo con Estados Unidos, un movimiento que según El País demuestra la desesperación del liderazgo cubano ante la angustia de la actual crisis. Díaz-Canel admitió que la "asfixia económica de la principal potencia del mundo" pasa factura a la ya grave situación de la isla, por lo que anunció la implementación de un plan "multisectorial de contingencia" inspirado en los que se aplicaron durante el llamado Período Especial.
"La persecución energética, la persecución financiera, el recrudecimiento de las medidas coercitivas es tal que sabemos que tenemos que hacer un trabajo muy fuerte, muy creativo, muy inteligente para sortear todos esos obstáculos", afirmó el mandatario cubano.
El Gobierno ya ha anunciado medidas como cambios en los horarios de trabajo, teletrabajo para empleados públicos, interrupciones laborales, reducción de la presencialidad en clases y eventos académicos y la cancelación de eventos culturales, como la Feria Internacional del Libro de La Habana, según El País.
El viceprimer ministro cubano, Oscar Pérez-Oliva Fraga, dijo el viernes que "se ha diseñado un plan en el turismo para reducir los consumos energéticos, compactar las instalaciones turísticas y aprovechar la temporada alta". Asimismo, anunció en el programa de la televisión estatal Mesa Redonda que a partir de ahora el combustible se destinará a la "protección de los servicios esenciales de la población y a las actividades económicas imprescindibles", en un nuevo plan de contingencia ampliamente criticado por la ciudadanía, según Martí Noticias.
La escasez de combustible Jet A-1 se inscribe dentro de una crisis energética prolongada en Cuba, marcada por restricciones de diésel, apagones frecuentes, fallas de infraestructura y dificultades para importar hidrocarburos. Mientras tanto, los cubanos se enfrentan a la incertidumbre haciendo largas filas para lograr algo de combustible en las gasolineras de las ciudades y aprovisionándose de latas de comida en las tiendas locales, según reporta El País.