Rodolfo Alpízar, escritor de 78 años que dedicó su vida a la Revolución cubana, observa con dolor cómo el proyecto que lo deslumbró en 1959 se desmorona ante sus ojos. Mientras Cuba enfrenta apagones de 17 horas, escasez generalizada y amenazas desde Washington, antiguos revolucionarios y disidentes formados por el sistema coinciden en que el relato histórico ha llegado a su fin, aunque difieren sobre qué quedará de aquella gesta.