El Global Progressive Movement celebrado en Barcelona este viernes planteó medidas fiscales para frenar la concentración de riqueza, incluyendo un impuesto del 2% a las grandes fortunas y restricciones a los beneficios especulativos en vivienda, energía y salud, según expusieron economistas y líderes socialistas europeos que alertaron sobre el riesgo de que la extrema derecha capitalice la desigualdad económica.