

Los candidatos presidenciales bolivianos Jorge Tuto Quiroga y Rodrigo Paz confrontaron este domingo sus propuestas económicas para enfrentar la peor crisis del siglo en el país, marcada por una inflación de dos dígitos y escasez de dólares, donde el primero aboga por una 'terapia de shock' con 12.000 millones de dólares gestionados por el FMI, mientras el segundo defiende un profundo ajuste interno del gasto público.
El debate presidencial boliviano se centró en las diferentes estrategias para superar la grave crisis económica que atraviesa el país, con ambos candidatos reconociendo la urgencia de medidas drásticas pero discrepando en el enfoque principal.
Jorge Tuto Quiroga, expresidente (2001-2002) y candidato de la derecha conservadora, propuso una intervención externa como solución inmediata a la escasez de divisas. "No llueven dólares, se los tiene que traer (...). Para restablecer la confianza cambiaria no basta con decir que hubo cambio de Gobierno, tiene que haber dólares en los cajeros", afirmó según el diario El País.
Por su parte, Rodrigo Paz, quien evita definirse ideológicamente de manera consistente, respondió con una visión centrada en el ajuste interno: "Platita hay, el problema es cuando quieres ir a buscarla afuera sin antes ordenar la casa. Solo en gastos públicos superfluos hay 1.500 millones de dólares", según recoge la misma fuente.
Quiroga señaló que problemas críticos como el abastecimiento de combustible no pueden resolverse únicamente con recortes en moneda local, ya que tanto la gasolina como el diésel se importan con dólares. Ante esto, Paz argumentó que la Asamblea ya tiene aprobados 3.500 millones en créditos externos, según informa El País.
Ambos candidatos coinciden en que el subsidio a los carburantes, mantenido durante 20 años por el gobierno saliente del Movimiento Al Socialismo (MAS), se ha vuelto insostenible debido al déficit fiscal. Los dos proponen levantarlo parcialmente, manteniéndolo inicialmente para sectores estratégicos y vulnerables, como el transporte público.
Más allá de sus diferencias sobre cómo reactivar el flujo de divisas, tanto Paz como Quiroga comparten visiones similares en otras medidas económicas: reducción de aranceles, auditoría de empresas públicas para disminuir la inversión estatal y fomento a la exportación mediante créditos, según detalla El País.
Esta coincidencia llevó a Paz, quien cuenta con mayor representación en la Asamblea tras obtener el 32% de los votos en la primera vuelta del 17 de agosto (frente al 26% de Quiroga), a preguntar a su rival si su bancada parlamentaria lo apoyaría en caso de llegar al gobierno. "Nosotros sí, por la patria", respondió Quiroga, quien evitó comprometerse directamente pero valoró positivamente las intervenciones de su contrincante: "Destaco la actitud, la celebro".
El debate no estuvo exento de ataques. Paz criticó la gestión económica de Quiroga como presidente, señalando que en 2002 el déficit fiscal alcanzó el 8,83% del PIB, el más alto desde 1985 según historiadores. "Estás con un modelo de gestión económica de los años noventa. La modernidad pide otro tipo de diseño", afirmó Paz según El País. Quiroga respondió que, a diferencia de países vecinos durante la "década perdida", Bolivia mantuvo una moneda estable y alejada de la hiperinflación bajo su mandato.
Por su parte, el expresidente cuestionó las contradicciones dentro del partido de Paz, especialmente las declaraciones de su candidato a vicepresidente, Edman Lara, sobre el levantamiento de subsidios a los combustibles.
Minutos antes del debate se publicó una tercera encuesta avalada por el órgano electoral que, al igual que las dos anteriores, pronostica la victoria de Quiroga. Sin embargo, El País señala que los sondeos de opinión han sido históricamente imprecisos en Bolivia, recordando que a Paz apenas le daban una intención de voto cercana al 7% antes de la primera vuelta.
El apoyo electoral de ambos candidatos muestra una clara división geográfica. Quiroga cuenta con el respaldo de las clases altas y medias urbanas, principalmente del sector industrial y agrario, habiendo concentrado gran parte de los votos del oriente, considerado el centro económico de Bolivia. Paz, quien resultó vencedor en el occidente o zona andina del país, proyecta una imagen de político cercano a las mayorías populares. "He recorrido 230.000 kilómetros visitando cuentapropistas, transportistas y gremiales. Nadie gobierna sin el pueblo", declaró según recoge El País.